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VACUNACIONES 2019 EN ADULTOS

Algunas vacunas administradas en la infancia, no inducen inmunidad para toda la vida, por lo que si los programas no se refuerzan con dosis posteriores al cabo de los años, las personas vacunadas se vuelven de nuevo susceptibles y por lo tanto con riesgo de enfermar.

La necesidad de estar vacunado no termina cuando uno se hace adulto. Las vacunas no son solo para niños. Independientemente de la edad que tengamos, necesitamos vacunas para estar protegidos contra enfermedades graves y, a veces, mortales. La protección de las vacunas que recibió de niño puede desaparecer con el tiempo, lo que podría ponerlo en riesgo de contraer enfermedades nuevas y diferentes.

Por tanto, es de gran importancia extender las políticas o recomendaciones de vacunación a estos grupos de población con el fin de complementar los programas de vacunación infantil y reforzar su impacto en el control de la infección.

Existe una necesidad de educación sanitaria que recuerde que los adultos también necesitan vacunación:

  • El envejecimiento también afecta al sistema inmune, aumenta con ello la vulnerabilidad y por tanto las patologías que se pueden padecer.
  • Es importante fomentar la vacunación como pauta de prevención, especialmente entre colectivos de riesgo y ante enfermedades como la neumocócica, una de las principales causas de muerte prevenible.
  • Un único calendario vacunal “para toda la vida”, resultaría clave para concienciar a los adultos sobre la vacunación.
  • El calendario de vacunación del adulto recoge las recomendaciones de vacunación a partir de los 18 años de edad. Las recomendaciones de vacunación no se agotan con la infancia y nunca es tarde para vacunarse; incluso hay vacunas especialmente indicadas para personas mayores.

 

Calendario de Vacunación para Adultos 

Calendario de Vacunación para Adultos

El calendario de vacunación del adulto contempla, por un lado, recomendaciones para toda la población de un grupo de edad definido según la vacuna y, por otro, recomendaciones de vacunación dirigidas a aquellas personas que constituyen los llamados grupos de riesgo para una enfermedad determinada.

En términos generales, todos los adultos con vacunación incompleta o no vacunados en su infancia deberían completar el esquema vacunal de forma correcta. Para algunas enfermedades, la corrección vacunal no tiene límite de edad, tal como ocurre con tétanos y difteria, para otras, la vacunación se recomienda cuando la persona no ha pasado la enfermedad y no está inmunizada, como ocurre con sarampión y rubeola. El calendario también contiene las indicaciones de dosis de recuerdo si la inmunidad se pierde con el tiempo.

Por último, dado que en las personas mayores hay peor respuesta del sistema inmunitario, lo que las hace vulnerables, el calendario también contempla nuevas recomendaciones de vacunación a partir de los 60 años.

Además, determinadas personas con patologías crónicas, o que se encuentran en una situación peculiar o que desempeñan un trabajo determinado, constituyen los llamados grupos de riesgo para enfermedades inmunoprevenibles, frente  a las cuales se  recomienda ser vacunados, estas personas tienen un riesgo mayor de padecer la enfermedad, de tener complicaciones o de transmitirla a personas más vulnerables.