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Comunicación, lenguaje, habla

Patricia Díaz-Caneja
Fundación Iberoamericana Down21

 

Sumario

  1. Presentación
  2. ¿Qué entendemos por comunicación, lenguaje y habla?
  3. Bases anatómicas del lenguaje y el habla
  4. Dimensiones del lenguaje
  5. Funciones del lenguaje
  6. Nivel y forma del lenguaje
  7. ¿A qué se deben estas peculiaridades en el lenguaje de las personas con síndrome de Down?
  8. El habla

 

1. Presentación

La comunicación es el intercambio de información entre dos o más personas y constituye un aspecto fundamental en la vida de todos. Casi se podría decir que las personas viven en la medida que se comunican entre ellas. Desde que nace, el niño se comunica con su madre, y su madre con él. Cuando tiene hambre, el niño llora; cuando está contento, sonríe; pero además, cuando su madre le abraza, él percibe su calor, su cariño y esto le da seguridad y confianza; mediante el olfato o el oído, el bebé reconoce a su madre y entiende que está con ella. Estos son únicamente algunos ejemplos de cómo interactúan madre e hijo constantemente.

Además, la comunicación abarca numerosas facetas de la vida del ser humano, y una adecuada interacción con los demás sienta las bases del desarrollo y crecimiento de las personas. Recordemos que el ser humano es un ser social y como tal, necesita tanto física como psíquicamente la relación con otras personas. En definitiva, la importancia de la comunicación es tal, que merece una sección destinada únicamente a ella.

Como se verá en los diferentes apartados, muy unido a la comunicación está el lenguaje. Está ampliamente demostrada la relación entre lenguaje y pensamiento, por lo que su importancia en el desarrollo de los seres humanos es vital. Si además recordamos que este área es especialmente difícil no sólo para los niños, sino también para los adultos con síndrome de Down, la existencia de la sección está de sobra justificada.

Los apartados que componen esta sección van dirigidos fundamentalmente a padres o familias de personas con síndrome de Down, a estudiantes interesados tanto en el síndrome de Down como en el lenguaje y a profesionales, no expertos en síndrome de Down o en lenguaje. Por lo tanto, el objetivo de esta sección es informar a estos grupos de personas de los aspectos más característicos de la comunicación, del lenguaje y del habla de las personas con síndrome de Down.

Sin embargo, antes de entrar en aspectos más prácticos es necesario aclarar ciertas cuestiones y nociones. Las vamos a agrupar en los siguientes temas:

2. ¿Qué entendemos por comunicación, lenguaje y habla?

La comunicación es el intercambio de información entre dos seres.

La comunicación no es una característica exclusiva del ser humano, ya que existe comunicación entre una persona y un animal o entre dos animales. Es el proceso mediante el cual un emisor envía un mensaje a un receptor que lo comprende.

La comunicación, es decir, el intercambio de información, puede hacerse a través de diversos canales: puede ser a través del tacto, a través de la mirada, a través de los gestos de la cara o movimientos del cuerpo, a través de la voz...

Habitualmente, cuando dos personas se comunican, y sobre todo a medida que la información es más compleja y abstracta, se utiliza un código simbólico establecido; es decir, las ideas, los objetos o las acciones se representan mediante símbolos que ambos interlocutores deben conocer para que la comunicación sea eficaz. Este código simbólico es lo que se conoce con el nombre de lenguaje.

Sirva el siguiente ejemplo para ilustrar las diferencias entre comunicación y lenguaje: cuando un bebé termina de comer, mira a su madre y sonríe, se está comunicando con ella, pero no lo hace mediante un código simbólico. Sin embargo, cuando el niño dice "pan", sí está utilizando un símbolo, en este caso fonético, para indicar que quiere ese alimento concreto.

Pero el lenguaje no debe ser necesariamente oral. Existen lenguajes compuestos por gestos, como el lenguaje de signos de las personas sordas, o lenguajes compuestos por símbolos pictográficos, como los que utilizan las personas con graves alteraciones motrices. Sin embargo, parece evidente que el lenguaje humano por excelencia es el lenguaje oral, es decir, el formado por una serie de símbolos que emitimos verbalmente (lenguaje hablado), y que además tiene una representación física (lenguaje escrito). Es en el lenguaje oral en el que nos centraremos en adelante.

Cabe diferenciar aquí dos tipos de lenguaje, por la importancia que tienen en el desarrollo de los niños con síndrome de Down:

  1. el lenguaje comprensivo o receptivo, que hace referencia a la comprensión del mensaje que nos llega; y
  2. el lenguaje expresivo, que es la elaboración del mensaje que se desea enviar.

Por último, la expresión verbal del lenguaje es lo que se llama habla. El habla es un sistema complejo mediante el cual se convierte una idea en un conjunto de sonidos que tienen significado para la persona que los escucha. En la expresión oral del lenguaje, es decir, en el habla, intervienen complejísimos mecanismos mentales y físicos.

3. Bases anatómicas del lenguaje y del habla

En el lenguaje y el habla intervienen complicados procesos en los que intervienen el sistema nervioso central, el sistema auditivo y el aparato fonoarticulador. La acción cerebral, indispensable para la organización del lenguaje tanto comprensivo como expresivo, es ampliamente explicada en el tema "Neurobiología de la comunicación y el lenguaje", por lo que en este apartado nos centraremos en el aparato fonoarticulador, que es el implicado en los mecanismos del habla.

Para poder emitir un sonido concreto, es decir, para que la "fonación" tenga lugar, son necesarios:

  • Una fuente de energía (aire a presión que se expulsa en la espiración)
  • Un órgano vibratorio (las cuerdas vocales)
  • Una caja de resonancia (fosas nasales, boca y faringe)
  • Un sistema de articulación del sonido (labios, lengua, dientes, paladar)
  • Un sistema regulador y sincronizador de todo el conjunto.

Por ello, los órganos implicados en el habla son los órganos respiratorios, los órganos de fonación y los órganos de articulación.

3.1. Órganos respiratorios

La respiración no sólo sirve para aportar oxígeno a la sangre; también aporta la cantidad de aire suficiente para poder mover los diferentes órganos y emitir los sonidos. Los órganos implicados en la respiración son los pulmones, los bronquios, la tráquea y las fosas nasales.

Los pulmones poseen dos movimientos regulares y rítmicos: la inspiración o entrada del aire y la espiración o salida, siendo en este último en el que se puede producir un sonido articulado. En estos casos, el aire al salir de los pulmones pasa por los bronquios, tráquea, laringe, parte de la faringe y boca o fosas nasales, según los fonemas.


3.2. Órganos de fonación

El órgano de fonación por excelencia es la laringe, compuesta por una serie de cartílagos y músculos situados entre la faringe y la tráquea. La laringe se divide en tres zonas: la de los ligamentos o cuerdas vocales, llamada zona glótica, región glotal o glotis; la superior a ella o vestíbulo laríngeo y la inferior o subglotis.

Son precisamente estos ligamentos los que, con sus movimientos al pasar el aire, hacen que un sonido tenga una determinada intensidad, tono o timbre. Este sonido es la voz propiamente dicha.


3.3. Órganos articulatorios

El aire ha salido de los pulmones, ha producido un sonido al pasar por las cuerdas vocales, pero ahora debe concretarse este sonido. Es decir, es en estos órganos donde se elabora el sonido concreto que queremos emitir.

El órgano articulatorio por excelencia es la lengua, ya que gracias a sus diferentes formas y posiciones se producen los fonemas. Algunos niños con síndrome de Down tienen hipotonía en este músculo, de ahí la importancia de su ejercitación desde edades tempranas, situándola en diferentes posiciones y moviéndola para alcanzar un mayor control.

Además de la lengua, intervienen en el habla los labios, el paladar (tanto su parte dura como su parte blanda), los alvéolos (zona de transición entre los incisivos superiores y el paladar), los dientes y las fosas nasales.

4. Dimensiones del lenguaje

El lenguaje tiene tres dimensiones: la forma, el contenido y el uso. Ante un mensaje hablado, la forma hace referencia a cómo se dice algo; el contenido hace referencia a lo que se dice; el uso, por último, hace referencia a la correcta utilización del lenguaje, en un contexto y con unos fines determinados.

4.1. La forma

Esta dimensión del lenguaje posee dos componentes o niveles: el fonológico y el sintáctico.

a) El nivel fonológico

Hace referencia a los fonemas, es decir, a los sonidos que forman las palabras. Dentro de este nivel, se pueden diferenciar la fonética y la fonología. La fonética estudia los sonidos mientras que la fonología estudia los fonemas. Al hablar, se realizan y perciben un número variadísimo de sonidos, y por otra parte existe una serie limitada de reglas que forman el sistema expresivo de una lengua. La disciplina que se ocupa de los sonidos es la fonética, mientras que la que se ocupa de las reglas y organización del significante o forma de la palabra es la fonología. La fonética estudia los sonidos, y la fonología opera con abstracciones, es decir, con fonemas.

Para explicar esto, nos valdremos del siguiente ejemplo: Pensemos en "PINO".

Su significante son esa serie de sonidos /p/, /i/, /n/ y /o/ que unidos y articulados forman la palabra /pino/.  Su significado es lo que ello simboliza, es decir, un árbol con unas determinadas características que lo diferencian del resto de los árboles.

Si tomamos la palabra "VINO", vemos que sus significantes son muy parecidos, en realidad sólo difieren en uno de los fonemas: /p/ y /v/. Pero sus significados no tienen nada que ver.

Pues bien, la fonética estudia todos los sonidos, mientras que la fonología se fija en los fonemas /p/ y /v/ por su valor como elementos diferenciadores de ambos significantes.

Si trasladamos esto a la articulación de los niños, un niño que no es capaz de emitir el sonido /t/ de manera aislada tiene una alteración fonética; el niño que es capaz de pronunciar el sonido /t/ de manera aislada pero no al incluirlo en la articulación de palabras, donde lo sustituye por el fonema /k/, por ejemplo, tiene una alteración fonológica.

b) El nivel sintáctico

La sintaxis hace referencia a la gramática o estructura del lenguaje, es decir, el orden en que las diferentes partes del habla se presentan en una oración. Su función primordial es combinar las palabras de una determinada lengua para formar oraciones.

En su nivel más simple, las oraciones se componen de sujeto, verbo y predicado.

Es éste uno de los niveles en el que las personas con síndrome de Down suelen presentar más dificultades.

4.2. El contenido

El nivel semántico es el que hace referencia al significado de lo que se dice. Las unidades de este nivel son las palabras y los morfemas.

Los morfemas son las pequeñas partículas incluidas en muchas palabras, que aisladas no significan nada pero que unidas a otros fragmentos (raíz) hacen que el enunciado proporcione una u otra información. Por ejemplo, la palabra "casa" tiene significado por sí misma. La palabra "casita" significa una casa pequeña, y es producto de la unión de la raíz "casa" y del morfema "ita" que significa pequeño, aunque si utilizamos únicamente "ita" no estamos diciendo nada.

El vocabulario forma parte del nivel semántico del lenguaje.

4.3. El uso del lenguaje

La pragmática hace referencia al uso social e interactivo del lenguaje. Es la comunicación de la vida real. Se trata de un aspecto muy importante porque, en definitiva, es lo que hace que una persona utilice el lenguaje adecuadamente para comunicarse con el resto de la gente mediante la conversación.

Comprende numerosos aspectos que se enumeran a continuación, obtenidos de Libby Kumin, experta en lenguaje y habla:

  1. Cinética: es el uso de gestos en la comunicación, como son el señalar, el asentir con la cabeza, el expresar duda, etc.
  2. Proxémica: es el conocimiento del espacio y distancia que deben mantenerse con el interlocutor, dependiendo de la relación que se tiene con él.
  3. Intención: hace referencia al propósito de la conversación, es decir, la intención es adecuada si al decir una frase conseguimos lo que queríamos expresar.
  4. Contacto visual: el mantenimiento de la mirada en el interlocutor.
  5. Expresión facial: la expresión facial acompaña al lenguaje oral, siendo su papel tan importante que cuando parecen contradictorios, solemos guiarnos de la información facial más que de la oral.
  6. Facultades conversacionales: iniciar una conversación, respetar los turnos, responder, hacer preguntas, terminar un diálogo, interrumpir, etc., son aspectos que hacen fluida una conversación.
  7. Variaciones estilísticas: es la capacidad para adaptar la comunicación a las personas que nos escuchan: no es lo mismo dirigirse a un profesor que a un sacerdote o a un vendedor.
  8. Presuposiciones: Hace referencia a lo que presuponemos que sabe quien nos escucha sobre lo que estamos diciendo. Implica tener una capacidad para ponernos en el lugar del otro.
  9. Tematización: Se trata de mantener un tema y profundizar en él, sin cambiar continuamente de tema.
  10. Peticiones.
  11. Aclaración: hace referencia a pedir explicaciones sobre algo que no se ha entendido, o confirmar que el mensaje se ha entendido correctamente.

5. Funciones del lenguaje

Dar a una respuesta a la pregunta "¿para qué sirve el lenguaje?" puede parecer obvia, pero merece la pena dedicarle unas líneas a esta cuestión, de manera que reflexionemos sobre la importancia de la función lingüística y de su influencia en el desarrollo general del niño.

Dos de los logopedas más relevantes de España (Marcos Monfort y Adoración Juárez), enumeran una serie de funciones que desarrolla el lenguaje:

  • El lenguaje es el principal medio de comunicación. No es el único que utilizamos para comunicarnos, pero sí el más relevante.
  • El lenguaje es el instrumento que estructura el pensamiento y la acción. Mucho se ha discutido sobre esto, pero finalmente los autores admiten que existe un desarrollo paralelo del lenguaje y del pensamiento, siendo el lenguaje el representante del pensamiento.
  • El lenguaje actúa como factor estructurante y regulador de la personalidad y del comportamiento social. Por un lado, el lenguaje permite hablar (ya sea en voz alta o con lenguaje interior) de lo que sentimos o de las causas que nos han llevado a actuar de una determinada manera. Este es un tipo de comportamiento puramente humano. Por otro, contribuye a la reducción de las conductas que no se desean: cuando explicamos a un niño pequeño alguna norma, le decimos "eso no se hace" o "eso sí se hace" . Por ejemplo, no queremos que escupa la comida pero no encontramos una justificación para ello, al menos comprensible para el niño en esas edades. Entonces utilizamos el lenguaje para evitar esa conducta.
  • El lenguaje oral constituye el principal medio de información y cultura; es un factor importante de identificación a un grupo social. Prácticamente toda la información que recibimos utiliza el lenguaje como medio de comunicación: televisión, radio, libros, periódicos... Ya sea oral o escrita, es el medio más habitual de conocer otras realidades tanto culturales como sociales, históricas, geográficas o científicas, diferentes de la nuestra. Por otro lado, en función de las características del lenguaje que utiliza una persona, es fácil deducir a qué grupo pertenece, tanto social como de procedencia geográfica.

6. Nivel y forma del lenguaje

El lenguaje constituye uno de los mayores retos en la educación de los niños y personas con síndrome de Down. De hecho, expertos en el lenguaje y la comunicación han puesto de manifiesto que sus habilidades lingüísticas no van a la par con sus otras habilidades cognitivas. A pesar de este retraso, todas las investigaciones apuntan al principio de normalidad, es decir, a que el desarrollo del lenguaje en el síndrome de Down sigue las mismas secuencias y establece las mismas estructuras mentales específicas que en el resto de la población. La diferencia está en que el desarrollo es más lento, a menudo queda incompleto, y no todos sus componentes avanzan con un mismo ritmo. (Rondal, 2001; Miller, 2001).

Una de las características más importantes de su lenguaje son las diferencias existentes entre su capacidad de comprensión y su capacidad de expresión. Es decir, su dificultad mayor está en la producción del lenguaje, en su capacidad para expresarse.

Así, en ocasiones las personas con síndrome de Down tienen problemas con la morfología. La morfología, dentro de la semántica, hace referencia a los elementos individuales del lenguaje que, unidos a otros, nos dan diferentes tipos de información. Por ejemplo, una "s" unida a casa nos indica plural (casas). Los morfemas indican, además del número, el género o los tiempos verbales. Los niños aprenden la morfología de manera inconsciente, a la vez que hablan. Sin embargo, a veces los niños con síndrome de Down tienen mayores dificultades porque les resulta difícil discriminar algunos de estos fonemas, como las del plural, debido a sus dificultades en la audición; otras veces, es debido a que no pronuncian los sonidos finales porque les cuesta más trabajo. Por otro lado, hay ciertos morfemas difíciles de enseñar, como que in- indica negación, o que -ando es el indicativo del gerundio. El mejor modo de aprendizaje es mediante la práctica, por lo que se deben facilitar al niño experiencias en las que introduzcamos variaciones de este tipo. Por ejemplo, al jugar con él, decimos: "Mira, voy a empujar esta pelota. La estoy empujando, ¿has visto? La he empujado y se ha caído."

Sin embargo, una de las mayores dificultades con que se enfrentan las personas con síndrome de Down es la sintaxis, es decir, la gramática o las normas que rigen la forma del lenguaje: por ejemplo, el orden de las palabras en una frase, las frases complejas, las interrogaciones, etc. Los pronombres, el uso del pasado o la concordancia entre el sujeto y el verbo son otras de sus dificultades más importantes. Se ha demostrado que la lectura se ha convertido en un valiosísimo recurso para ayudar a los niños a interiorizar las reglas de la sintaxis.

En cuanto a la pragmática, definida ya en un apartado anterior, también se encuentran a veces dificultades. La pragmática, considerada como comunicación de la vida real, se aprende con la práctica y está íntimamente relacionada con aspectos culturales y sociales. A veces los niños con síndrome de Down tienen dificultades con el contacto visual, con las distancias interpersonales, o al iniciar o mantener una conversación o un tema concreto. Todo ello debe trabajarse desde pequeños, siendo los mejores modelos los padres, que han de poner al alcance del niño diferentes experiencias con diferentes posibilidades de interacción y comunicación con otras personas, tanto conocidas como desconocidas.

7. ¿A qué se deben estas peculiaridades en el lenguaje de las personas con síndrome de Down?

Para contestar a esta pregunta, es necesario hacer una revisión a las características perceptivas, sensoriales, físicas y cognitivas de las personas con síndrome de Down.

En primer lugar, muchas personas tienen problemas auditivos o visuales que dificultan tanto la audición como la visión. Además, es posible que aunque sensorialmente reciban ese estímulo auditivo o visual (es decir, sean capaces de oírlo y de verlo), no lo perciban de manera adecuada, es decir, no le dan el significado que tiene. Así, un niño puede oír el timbre de la puerta, pero no entender con ello que alguien está llamando detrás de la puerta.

En segundo lugar, existen capacidades cognitivas que intervienen decisivamente en la adecuada adquisición del lenguaje y que a veces están afectadas en los niños con síndrome de Down: les cuesta realizar generalizaciones, su memoria auditiva a corto plazo es menor, el procesamiento y comprensión de lo que oyen es más lento, tienen dificultades para seleccionar una palabra determinada, y su pensamiento abstracto, en general, es más limitado.

Todos estos factores hacen que las personas con síndrome de Down tiendan a desarrollar un lenguaje más concreto en cuanto a su contenido, contenga frases más cortas y su gramática conste de frases más simples. Todos estos aspectos pueden hacer que la comunicación sea menor, no simplemente por estas dificultades, sino como consecuencia de la retroalimentación que reciben: "como no me entienden, no hablo y no me comunico".

Por todo ello se puede afirmar que el lenguaje del niño con síndrome de Down suele tener un nivel inferior al de su capacidad o nivel intelectual. Con otras palabras, si atendemos sólo a su lenguaje, pensaremos que tiene un déficit intelectual mayor del real. Esto no ocurre en otras personas con otro tipo de discapacidad intelectual.

8. El habla

El habla, como se ha comentado, es la expresión oral del lenguaje. Es en ella donde se encuentran las mayores dificultades de las personas con síndrome de Down. En el apartado anterior se afirmaba que el lenguaje expresivo suele ser inferior al comprensivo, y esto ocurre no sólo por las dificultades en la adquisición de las reglas gramaticales, sino también por las dificultades en el habla. 

8.1. Inteligibilidad

Según una encuesta realizada por la doctora Kumin, el 95% de los niños con síndrome de Down presentaban graves problemas a la hora de ser comprendidos por el resto. 

Esta ininteligibilidad en el habla de las personas con síndrome de Down influye negativamente tanto en el desarrollo de su lenguaje expresivo, como en su comunicación general.

Imaginemos que estamos en un país extranjero donde cada vez que nosotros nos esforzamos para decir una frase, nadie nos entiende, o nos piden que repitamos lo dicho varias veces. Al final, dejaremos de hablar o, cuanto menos, nos expresaremos con sencillez, diciendo lo mínimo que sabemos nos van a entender. Algo así les pasa a las personas con síndrome de Down: es decir, bajan de nivel su sintaxis utilizando frases sencillas y reduciendo las complejas. Con ello también se reduce la complejidad de sus mensajes. Además, quien está hablando con una persona con síndrome de Down, la juzga un poco por su nivel de lenguaje, y al percibir ese sencillo lenguaje expresivo, infravalora sus capacidades, dirigiéndose a su vez hacia ella con un lenguaje excesivamente simple. De esta forma, se están reduciendo las oportunidades comunicativas y de intercambio de información con las demás personas.

La inteligibilidad del habla es, por tanto, la claridad con que se expresa una persona. Un habla es inteligible cuando se entiende con facilidad. Entonces, qué rasgos tiene el habla de las personas con síndrome de Down que la hace tan difícil de comprender:

  1. En primer lugar está la articulación, que hace referencia a la producción de los sonidos que forman las palabras de un determinado idioma. Para articular correctamente un fonema (sonido), es necesario colocar los órganos bucofonatorios (lengua, labios, paladar, etc.) de una determinada manera, expulsar el aire correctamente y hacer, o no, vibrar las cuerdas vocales. Los niños con síndrome de Down suelen presentar dificultades a la hora de articular determinados fonemas. Según Kumin, este supone el aspecto del habla que más preocupa a los padres. Si bien los primeros estudios (en torno a los años 50 y 60) indicaban que entre un 95 y un 100% de la población de personas con síndrome de Down tenían problemas de este tipo, estudios posteriores ponen de manifiesto una gran variabilidad, debida probablemente a las diferencias cognitivas, físicas o neurológicas entre los individuos.
  2. La fluidez es otra de las características del habla que dificultan su inteligibilidad. Hace referencia al ritmo y velocidad con que se habla. La tartamudez es su forma más habitual, ya sea debida a pausas, repeticiones de sonidos, palabras entrecortadas o prolongaciones de sonidos. La explicación de esta habitual dificultad (entre un 45 y un 53% de las personas con síndrome de Down la padecen) está dividida en dos opiniones: por un lado, hay quien la atribuye a una disfunción motora del habla; por otro, hay quien la asocia a una dificultad en la formulación de enunciados o en la búsqueda de una palabra concreta. En este último caso, sería entonces un problema de lenguaje más que de habla propiamente dicha.
  3. El tono, la intensidad y la calidad de la voz de quien habla son aspectos importantes, aunque según la misma doctora mencionada anteriormente, en su estudio únicamente un 13% de los padres de niños con síndrome de Down estaban preocupados por este aspecto. La voz de las personas con síndrome de Down suele caracterizarse por ser ronca, probablemente debido a diversas causas, como un inadecuado uso de la laringe, la penetración de reflujo gastroesofágico en la laringe, alteraciones de tipo endocrino asintomáticas o diferencias neurológicas (Leddy, 1996).

Parece claro, pues, que los niños con síndrome de Down suelen presentar problemas en su habla, ya sea por la articulación por la fluidez o por su voz. Pero, ¿qué sistemas biológicos están afectando al habla?

8.2. Sistemas biológicos que afectan al habla de las personas con síndrome de Down

  1. La audición, que es deficiente en un considerable porcentaje de niños con síndrome de Down (los estudios van desde el 38% al 78% de la población) es un factor importantísimo a la hora de hablar correctamente. Hay autores que señalan que en la inteligibilidad del habla, un 30% está marcado por la edad cronológica y por la adecuada audición. Si no somos capaces de percibir adecuadamente los sonidos, difícilmente los produciremos bien.
  2. El aparato bucofonatorio. Los huesos del cráneo y de la cara de las personas con síndrome de Down son a menudo más pequeños que los del resto de la población. Estas variaciones pueden producir una boca y garganta más pequeñas, que influye en la forma en que se producen los sonidos. Por otra parte, el paladar puede ser más estrecho, y no ojival, como a menudo se dice. Ambos rasgos hacen que la lengua tenga dificultades para moverse y producir los sonidos de manera adecuada. En cuanto a la lengua, se ha comentado que es más grande de lo habitual. En realidad, más bien parece que, como se ha dicho, es la boca la que es más pequeña. Además, dado que se trata de un músculo, sufre a menudo hipotonía, lo que probablemente haga que sobresalga. Algunos niños han sido sometidos a operaciones en las que se corta un trocito de lengua para hacerla más pequeña; de hecho, en Israel se aplica esta técnica casi sistemáticamente a todos los niños con síndrome de Down. Los estudios revelan que las mejorías han sido mínimas, cuando no nulas, a pesar de que muchos padres dicen que tras la operación ha mejorado el habla de sus hijos. En general, las investigaciones muestran que el habla no mejora con la operación, ya que lo importante es el uso de la lengua, su tono y movilidad, más que su tamaño. Por último, tienen sus amígdalas y adenoides son mayores, lo que dificulta la inspiración nasal.
  3. El sistema nervioso de las personas con síndrome de Down presenta ciertas diferencias respecto al del resto de la población, que incluyen a áreas del cerebro que dirigen el lenguaje y el habla (enlace al capítulo último de esta sección). Estas diferencias neurológicas influyen en las características del habla como el ritmo, o en que presenten mayores dificultades para emitir sonidos sonoros que sordos, para mantener la presión del aire en la boca para hablar, o para planificar el habla.