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El aula itinerante

El educador en el aula, un valor añadido a la inclusión educativa: el aula itinerante

Cristina Luna Brosa, Elena Pardo Eudal
Fundación Talita, Barcelona

 

Sumario

  1. Introducción
  2. El educador en el aula
  3. Actuaciones
  4. Niveles de intervención
  5. El aprendizaje de los contenidos curriculares
  6. Colaboración con los profesores
  7. Estrategias básicas
  8. Conclusión

Bibliografía

 

 

1. Introducción

Si en la sociedad tenemos que aprender a convivir eficazmente en entornos comunitarios heterogéneos, es necesario que en la escuela esto sea una realidad, y que las experiencias educativas se basen en la acogida normal de toda diversidad. "La escuela inclusiva se preocupa, fundamentalmente, de encontrar métodos, estrategias y maneras de organizar clases que permitan atender juntos alumnos diferentes, sin que ninguno salga perjudicado, aunque no "quieran" o no "puedan" aprender" (Pujolàs, 2002). El reto, pues, es organizar la escuela y el aula de manera que todos los alumnos desarrollen al máximo sus diferentes capacidades y se puedan sentir miembros de pleno derecho de su comunidad y de su grupo de compañeros de referencia.

Partiremos de los principios siguientes (Ainscow, 2004) para conceptualizar lo que entendemos por inclusión:

  1. La inclusión es un proceso sin fin para encontrar mejores formas, cada vez más adecuadas, de responder a la diversidad. Se refiere al hecho de convivir con la diferencia y de aprender de la diferencia. Así, la diferencia se convierte en un factor positivo y un estímulo para el aprendizaje de menores y adultos.
  2. La inclusión pone especial atención en la identificación y la eliminación de las barreras en el aprendizaje y la participación que pueda encontrar el alumnado, en especial el más susceptible.
  3. La inclusión busca la presencia, la participación y el éxito de todo el alumnado. Como defiende Muntaner (2011), los principios de la escuela inclusiva se basan en: i) la presencia, que considera el emplazamiento donde el alumnado aprende, interesándose por el hecho de que sea en entornos lo más normalizados posible; ii) la participación se refiere a la calidad de la experiencia de los escolares en el centro y, por tanto, incluye tanto su experiencia colaboradora, como la opinión del alumnado; y iii) el progreso o el éxito que remite al resultado obtenido por el alumnado en el conjunto de la actividad escolar y no sólo el resultado de pruebas o exámenes.
  4. La inclusión se fija también, de forma especial,en aquellos grupos de alumnado con riesgo de marginación, de mayor exclusión, de no conseguir un rendimiento adecuado en el aprendizaje escolar.Esto implica una responsabilidad especial de las diferentes instancias administrativas para con estos grupos de alumnado,así como la necesidad de hacer un seguimiento específico de la presencia,la participación y el éxito,antes

 

2. El educador en el aula

El alumno con discapacidad intelectual presenta dificultades importantes para seguir el ritmo de aprendizaje del aula por lo que el sistema acostumbra a trabajar de forma individual aquellos aspectos necesarios para facilitar su desarrollo y su aprendizaje. Este trabajo individual o en pequeño grupo lo realiza el maestro/a especializado en educación especial y se lleva a cabo fuera del aula ordinaria. De esta manera se pretende favorecer el aprendizaje que de forma natural no puede adquirir y utilizar aquellas metodologías específicas más acordes a sus necesidades personales. 

En estas sesiones de reeducación fuera del aula, el alumno sigue un programa específico definido especialmente para él. En él se priorizan aquellas habilidades y estrategias de aprendizaje que en el aula, con todo el grupo clase, son más difíciles de abordar. Normalmente la persona que lleva a cabo estas sesiones no es la misma que está en el aula con el grupo clase, siendo un referente poco consistente a lo lago de toda la jornada escolar.

Esta forma de proceder con los alumnos con NEE que presentan una discapacidad intelectual suele ser menos efectiva debido a dos factores básicos en el proceso de enseñanza-aprendizaje: la transferencia y la generalización. La base del aprendizaje se centra en la capacidad que tiene el alumno en generalizar los aprendizajes y ser capaz de utilizar lo que ha aprendido e integrarlo en nuevos procedimientos o contenidos. La transferencia del aprendizaje se logra cuando el estudiante aplica los conocimientos adquiridos para resolver un problema nuevo. La generalización implica la posibilidad de que el alumno repita o utilice lo aprendido en diferentes entornos y situaciones. Sabemos que las personas con discapacidad intelectual muestran especial dificultad en la capacidad de generalización y transferencia de los aprendizajes, habilidades que dependen de las funciones ejecutivas, área que frecuentemente está afectada en este tipo de alumnos. Por esta razón, en los alumnos con NEE y sobre todo los que presentan discapacidad intelectual, está dificultada la posibilidad de que lo que han aprendido fuera de la clase, puedan utilizarlo de forma individual dentro del entorno del aula, con más alumnos y con otros adultos de referencia.

La probabilidad de que la generalización y la transferencia del aprendizaje tengan éxito se basa en muchos factores, incluyendo las características del alumno, el método de aprendizaje inicial y las diferencias entre el contexto de aprendizaje y el contexto en el cual los alumnos deben aplicar lo que han aprendido.

Uno de los objetivos de la inclusión educativa es potenciar las capacidades de los alumnos con NEE poniendo énfasis en superar “las barreras para la participación y el aprendizaje" (Ainscow, 2001) que la escuela ordinaria tradicional favorece al segregar a los alumnos con discapacidad intelectual, trabajando con ellos fuera del entorno natural de aprendizaje, el aula ordinaria. Con el fin de favorecer la participación de todos los alumnos en un entorno ecológico se favorece que sean los recursos los que se aproximen al alumno, entrando en el aula y trabajando las dificultades en situación natural de aprendizaje.

La intervención educativa de apoyo en el aula ordinaria, tiene como objetivo ofrecer los servicios educativos necesarios para dar una respuesta responsable a la inclusión, mediante unos profesionales con formación y experiencia, trabajando de manera coordinada dentro del aula, compartiendo el espacio del aula con el profesor y trabajando de forma colaborativa.

Se pone un especial énfasis en el aula como entorno básico de desarrollo y relación de los alumnos. Se entiende el aula como un contexto de aprendizaje y de desarrollo en el que el grupo clase convive como un primer sistema social, una pequeña comunidad, en la que los alumnos se encuentran, comparten rutinas, en la que aprenden a convivir con sus iguales con la guía de un adulto especializado. Dentro del aula hay diversidad de capacidades y actitudes y, si la diversidad se gestiona viendo las ventajas de la misma, los alumnos podrán ir aceptando y valorando la diferencia como algo dentro de la normalidad.

La intervención educativa del profesor de NEE dentro del aula ordinaria facilita el aprendizaje de todo el grupo, y se propone favorecer un aula inclusiva en la que se desarrolle y favorezca un entorno de calidad. Se ha de concebir el aula como un ambiente de aprendizaje en el que se propicie la formación de hábitos, el desarrollo de habilidades y destrezas personales, el pensamiento crítico y la formación de valores para todos los miembros del grupo clase. Este aula tiene como objetivo la inclusión de aprendizajes diversos, con los cuales los alumnos puedan vivir la interacción con los otros, rompiendo el paradigma tradicional de la educación individualista.

Trabajar alumnos distintos dentro del mismo espacio requiere de la definición de contextos significativos que favorezcan la participación activa de todos los alumnos y de los adultos que regulan el aula. Así, trabajar dos adultos dentro del aula al mismo tiempo permite atender al grupo clase organizándolo en diferentes niveles: el grupo entero, en pequeños grupos, o a nivel individual. Por otro lado, la intervención de apoyo en el aula favorece que el alumno con NEE comparta el maestro de referencia con el resto del grupo, sin perder la atención personalizada que requiere debido a su discapacidad.

Es sabido que hay una gran diferencia entre lo que el alumno sabe hacer solo y lo que puede llegar a hacer con la ayuda y la interacción con los demás. Esta diferencia es la que realmente delimita el margen de influencia educativa y de cambio. La enseñanza eficaz es aquella que parte de lo que el alumno puede hacer y lo hace progresar a partir de interactuar y de aprender con otras personas.     Promover la interacción y la comunicación con los demás, aumenta el potencial de aprendizaje y desarrollo de los individuos (alumnos, padres, maestros) y de los sistemas (familia, escuela, etc.) y favorece la posibilidad de aprender. Relacionamos, pues, el concepto de zona de desarrollo próximo con el aprendizaje de los alumnos pero también con el crecimiento y la evolución de los sistemas en los que participamos. La clave está en estimular y potenciar la actividad en este espacio de acción conjunta, de colaboración y cooperación.

De este modo, el aprendizaje se puede llevar a cabo aprovechando las actividades y rutinas del aula y se puede desarrollar en múltiples actividades, disponiendo de numerosas oportunidades de aprendizaje. Se dirige a la adquisición de nuevos procedimientos y competencias, no sólo a practicar los que ya ha adquirido. Es importante alcanzar y generalizar las prácticas de forma sistemática y proporcionar múltiples oportunidades para practicar las habilidades que nos hemos planteado como objetivo. Por otro lado, también lo es secuenciar las habilidades de forma que la adquisición y el afianzamiento sean funcionales y sirvan de base para el aprendizaje del siguiente objetivo.

 

3. Actuaciones

A este respecto, hay una serie de actuaciones que modifican de forma sencilla la calidad del aula y que pueden favorecer la adquisición de rutinas, la mejora de conductas adaptativas y la predisposición al aprendizaje de alumnos que muestran dificultades. Este tipo de actuaciones ayudarán de forma concreta en la adquisición de habilidades y rutinas de higiene, de comida, las actividades de la vida diaria, transiciones entre actividades y entradas y salidas. Estas situaciones normales y diarias en el aula, a menudo se convierten en los momentos donde las dificultades de los alumnos con dificultades severas presentan más problemas de adaptación e incluso presentando conductas disruptivas que se deben ir trabajando. Es en este momento donde la intervención dentro del aula va a favorecer la adquisición y la generalización, facilitando que el alumno con NEE ocupe un espacio propio dentro del grupo de referencia y vaya evolucionando en si mismo, siguiendo sus tiempos y facilitando la imitación y el modelaje de sus compañeros y los maestros.

Intervenir dentro del aula favorece el trabajo de los hábitos y las rutinas, importantes porque ayudan a situarse y les dan seguridad. La adquisición de hábitos requiere de una labor continuada en todos los ambientes cotidianos del niño, tanto en la familia como en la escuela, por lo tanto es necesaria una estrecha comunicación entre ellas para llevar a cabo acciones conjuntas y coordinadas. Ambas instituciones, familia y escuela, son esenciales en la adquisición de valores, hábitos y actitudes en el niño. Así se deberá tener en cuenta la respuesta conductual que observamos en el alumno en el momento en el que se realizan estas actividades y cómo podemos ayudarle a mejorar su participación en las mismas. El aprendizaje de los hábitos y rutinas exige constancia y coherencia, así como contextualización y diferentes intensidades de ayuda.

 

4. Niveles de intervención

En todo proceso educativo, como maestros o gestores, hay que tener en cuenta también estos dos niveles de intervención que son complementarios y hay que contemplar a la vez: el de los contenidos y el de las relaciones. Es importante velar por la salud del ámbito relacional de cara a posibilitar cambios en el plano de los contenidos. Cambios que se generan en la propia dinámica del trabajo de colaboración, a partir de la interacción entre puntos de vista y del enriquecimiento y apoyo que supone el trabajo en común dentro del centro.

Fomentar buenas relaciones y promover comunicaciones positivas favorecen un clima relacional positivo. A la vez, ser conscientes y asumir que las relaciones también se pueden construir y mejorar, despierta actitudes más proactivas que mejoran el trabajo del equipo educativo.

Cualquier momento de la jornada escolar es buena para poder trabajar dentro del aula los dos referentes, pero hay materias o tipos de conocimiento que van a requerir de un esfuerzo mayor. Las materias troncales y con mayor carga curricular van a ser de especial atención por parte de los maestros de aula y los especilistas de Eduación Especial.

 

5. El aprendizaje de los contenidos curriculares

En el aprendizaje de contenidos curriculares se deberán priorizar:

  1. Su aprendizaje funcional, siempre teniendo en cuenta la capacidad cognitiva, los intereses personales, los conocimientos previos del alumno, la metodología y el tipo de actividades que se llevaran a cabo en el aula. Se diseñará a partir del Programa Individualizado del alumno, la adaptación y el grado de significación de dicha adaptación.
  2. La globalización de los contenidos de las diferentes áreas, adecuándose al nivel evolutivo y al contexto sociocultural de cada niño.
  3. Hacer de la evaluación continua y global una finalidad en sí misma,para adaptarla ayuda pedagógica a las características individuales y evolutivas de alumno  y aportar diferentes elementos para valorarla consecución de las habilidad eso competencias
  4. Proporcionar a cada alumno la posibilidad de experimentar que progresa y aprende, y que los demás valoran su esfuerzo y sus progresos en el aprendizaje.
  5. Ser la herramienta que posibilite referentes al alumno para que su dispersión no aumente (en el grupo clase)
  6. Trabajar de forma específica las habilidades de aprendizaje, para que los alumnos progresen hacia fines educativos, como: la espera, la autoestima, el respeto, la tolerancia, la capacidad para colaborar con los demás y el desarrollo de un sentido de la responsabilidad social.
  7. A este respecto se favorecerá el desarrollo de las habilidades cognitivas. Para ello se han de conocer las características principales del desarrollo del niño teniendo en cuenta su discapacidad intelectual. Se favorecerá el trabajo de: la atención y las funciones ejecutivas en general, la memoria, la lógica y el razonamiento, la comprensión y las habilidades básicas para la lecto-escritura.

 

6. Colaboración con los profesores

La colaboración conjunta del especialista dentro del aula permite el modelaje de los maestros generalistas o los especialistas en áreas concretas. No todos los maestros han de saber sobre educación especial, pero todos pueden ir adquiriendo actitudes y aptitudes inclusivas que favorezcan su actividad en el aula en beneficio del grupo. La presencia del maestro de apoyo, del especialista en educación especial dentro del aula, favorece también el trato que el tutor, o el maestro general del aula, ofrece al alumno. Que el alumno comparta las actividades con sus compañeros va a ayudar a que el maestro del aula pueda observar las estrategias que el especialista utiliza para adaptar y acompañar al alumno en las diferentes actividades del aula. Este hecho facilita que el alumno pueda tener dos referentes en el aula y que no sea siempre el maestro de educación especial el que regule y haga el seguimiento del mismo, sino que el maestro también pueda acercarse y ofrecer un trato más personalizado al alumno con NEE, convirtiéndose también en un referente activo y presente para él. De esta manera, los diferentes profesores podrán capacitarse con el objetivo de ir integrando estrategias y metodologías inclusivas que van a poder utilizar cuando estén solos en el aula con todo el grupo. La atención al alumno con NEE va a servir como un momento de modelaje para los diferentes profesionales de la educación que interactúan en el aula y en el centro con el especialista de educación especial ofreciendo una vivencia y una capacitación a los diferentes maestros y especialistas de la educación.

7. Estrategias básicas

Cabe destacar las estrategias básicas que se favorecen dentro del aula para hacer que los alumnos con NEE y los maestros referentes puedan obtener un desarrollo global mejor. Así, por ejemplo, cómo dirigirse al alumno en concreto y al resto de alumnos por extensión, cómo motivar y facilitar la intervención, y cómo reconocer el esfuerzo y valorar a partir de refuerzos (Ruiz, 2007), van a ser estrategias que se van a trabajar de forma especial durante la intervención en el aula con el objetivo de que el maestro general o el resto de los alumnos las puedan incorporar en su día a día.

Se va a tener en cuenta que:

  • Las Instrucciones verbales deberán ser breves, claras, precisas, centradas en un comportamiento observables y siempre en positivo, diciendo lo que sí hay que hacer, no centrándonos en lo que no se debe hacer. Las instrucciones se ofrecerán de forma reiterada y se irá verbalizando lo que el alumno va realizando para reforzar la acción y la respuesta positiva.
  • La presentación del contenido de aprendizaje será adaptado. Se han de ofrecer diversas opciones para abordar el contenido a través de diferentes canales de percepción (visual, auditivo, motriz) y así favorecer su acceso, teniendo en cuenta las características personales de cada alumno; y proporcionar múltiples medios y posibilidades para que el alumno con discapacidad intelectual sea activo y pueda expresar lo que ha aprendido.
  • La adaptación de materiales es otro de los aspectos que van a ser claves en el proceso educativo y que va a tener su mayor exponente en el trabajo dentro del aula. Ayudar a los profesores de las diferentes materias y asignaturas a ser resolutivos y ágiles, adaptando las actividades y los materiales a los alumnos con NEE, será otra de las competencias que los maestros van a ir adquiriendo trabajando codo con codo con el especialista de NEE en el aula, observando cómo lo hace, compartiendo dudas o generando actividades de forma
  • Motivar la participación creando la necesidad de participar en las actividades que están dirigidas a enseñar capacidades y hábitos. Debe combinarse siempre con refuerzos positivos sistemáticos y conocidos que el alumno pueda esperar. Debemos darle un tiempo de espera, dando la oportunidad de que inicie la acción de forma autónoma, proporcionando el modelado de lo que debe hacer con una secuencia de acciones cortas, organizadas, claras y sencillas. Irán retirando las instrucciones a medida que vemos que las va adquiriendo y lo puede hacer de forma autónoma y correcta. Podemos retirar instrucciones parciales dentro de la acción requerida, sin perder la regulación total de la misma por parte del adulto.
  • El refuerzo positivo se debe proporcionar inmediatamente detrás de la acción correcta y se debe ofrecer de forma muy sistemática y con intensidad. Se puede ofrecer refuerzo positivo en las pequeñas acciones parciales que componen la actividad y refuerzo positivo al final de toda la actividad. El refuerzo también debe aparecer cuando hace una acción esperada y se le debe reforzar de inmediato, para hacerlo consciente de lo que ha hecho. Por otro lado se puede ofrecer un comentario correctivo, ante una acción no deseada, cuando se da el modelo de lo que se esperaría que debería haber hecho. Este comentario correctivo debe ser claro y conciso y muy comprensible, para que el niño lo pueda incorporar y realizar dentro de la secuencia de acciones que se le está enseñando.

En esta práctica se puede también aprovechar la mediación de los compañeros, explicándoles lo que se espera que deben hacer para ayudar al compañero que tiene necesidades. Deben ser compañeros que dominen la competencia que se quiere mejorar y siempre tenemos que valorar el esfuerzo de los compañeros.

En este proceso de diseño de objetivos de enseñanza - aprendizaje centrados en las necesidades específicas de un alumno que presenta NEE, es necesario que tengamos muy presente el nivel de desarrollo que presenta el niño, los objetivos de la materia, el estilo del maestro y los objetivos marcados en el Programa Individualizado el alumno, a fin de poder ajustar la intervención a sus necesidades , utilizando actividades o materiales o planificando acciones que serán propias de edades anteriores pero necesarias para seguir la línea natural de su desarrollo, y que puedan ajustar al desarrollo de las actividades del aula, incluyendo al alumno en el trabajo cooperativo del aula o acercando sus actividades a las que están realizando el resto de grupo clase.

 

8. Conclusión

Esta foma de entender y enfocar el aprendizaje de los alumnos y de entender las políticas educativas va a requerir de un cambio en las culturas escolares. La cultura de la escuela está formada por las creencias y convicciones básicas de los profesores y de la comunidad educativa en relación a la enseñanza, el aprendizaje de los alumnos y el funcionamiento del centro. La cultura incluye las normas que afectan a la comunidad educativa, los procesos de enseñanza y aprendizaje, los sistemas de comunicación, las relaciones y el tipo de colaboración que hay entre los profesores (Marchesi y Martín, 2014).

El cambio en las culturas de los centros (Giné, 2009) es un factor clave para que la escuela pueda responder a las necesidades de la sociedad y para que los alumnos dispongan de las capacidades necesarias para adaptarse e influir en su entorno. Para que la escuela se convierta en “una escuela para todos” que dé respuesta a la diversidad de los alumnos, es necesario que haya cambios en la cultura del centro y de la comunidad educativa. Así el trabajo conjunto del especialista de E.E. dentro del aula oredinaria va a necesitar de un cambio en las políticas educativas en general y en particular de las culturas escolares.Nuestra experiencia, y después de 17 años trabajando la inclusión educativa, directamente en el aula, en cualquier momento y con cualquier materia, nos ha permitido analizar y poder compartir un enfoque que nos ha demostrado que tiene muchas ventajas y mínimos inconvenientes que se puden compensar con el esfuerzo de todos los implicados en el proceso educativo de los alumnos con discapacidad intelectual.

 

Bibliografia

Ainscow, M; Hopkins,D.; Soutworrth G.; West M. (2001): Hacia escuelas eficaces para todos. Madrid: Narcea.

Ainscow, M. (2004). Desarrollo de escuelas inclusivas. Ideas, propuestas y experiencias para mejorar las instituciones escolares. Editorial Narcea.

Echeita, G. (2006) Educación para la inclusión o educación sin exclusiones. Editorial Narcea.

Giné, C (2009)Coord.: La educación inclusiva. De la exclusión a la plena participación de todo el alumnado. Barcelona: ICE-HORSORI

Huguet, T (2006): Aprendre junts a l’aula. Una proposta inclusiva. Barcelona. Graó.

Marchesi, A. Martín, (2014) E. Calidad de la enseñanza en tiempos de crisis, Alianza Editorial

Muntaner, J.J. (2010). De la integración a la inclusión: un nuevo modelo educativo. En ARNÁIZ SÁNCHEZ, P.; HURTADO, M.D y SOTO, F.J. (Coords.). 25 años de integración escolar en España: Tecnología e Inclusión en el ámbito educativo, laboral y comunitario. Murcia: Consejería de Educación, Formación y Empleo.

Pujolàs,P. (2003). Aprendre junts alumnes diferents. Vic: Eumo

Ruiz, E. (2007). Integración educativa en el aula ordinaria con apoyos de los alumnos con Síndrome de Down. Revista Síndrome de Down, volumen 24, 2-13.

Verdugo, M.A. El cambio educativo desde una perspectiva de calidad de vida. Revista de Educación, 349. Mayo-agosto 2009, pp. 23-43