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Perspectiva general

María Victoria Troncoso y Patricia Díaz-Caneja

 

Sumario

  1. Introducción
  2. Métodos generales de enseñanza
  3. Perspectiva histórica

 

1. Introducción

Hace 40 años, la mayoría de las personas con síndrome de Down no sabían leer. La razón fundamental es que se consideraba que no tenían capacidad para ello, y en caso de tenerla, se pensaba que no serviría para nada. En definitiva, se les privaba del aprendizaje de la lectura.

Hasta los años 60, la mayoría de las teorías pedagógicas recomendaban que no se debía enseñar a leer a los niños hasta que tuvieran 6 años, ya que era ésta la edad a la que estaban maduros. De hecho, todavía hoy la lectura y la escritura son objetivos educativos de primero de primaria, es decir, de 6 años. ¿Qué ocurría, entonces, con los niños con síndrome de Down? Pues que habitualmente no alcanzaban una edad mental de 6 años hasta los 14, si es que la alcanzaban. Pero además, como se partía de la premisa de que después de los 14 años ya era demasiado tarde para enseñar a leer a una persona, especialmente con síndrome de Down, tampoco se les enseñaba.


En 1964 Glenn Doman publica su obra "Cómo enseñar a leer a su bebé", revolucionando las ideas que se tenían hasta entonces: no era necesario esperar a los 6 años. Se podía empezar a enseñar a leer a un bebé desde los 6 meses.


Aunque las teorías de Doman no se han confirmado en investigaciones científicas, y menos para los niños con síndrome de Down, lo cierto es que es posible enseñar a leer a los niños antes de los 6 años, como han corroborado numerosas investigaciones y métodos. Además, la enseñanza precoz de la lectura favorece el desarrollo del lenguaje, y lo que es más: no es necesario poder hablar para ser capaz de leer.


El método de enseñanza de la lectura y escritura en español más extendido y utilizado, con diversas variantes, es el método de Troncoso y del Cerro publicado en el año. Tras varias reediciones en versión impresa, fue publicado íntegramente  en versión digital en Canal Down21, añadiendo cerca de mil fichas en ppt que pueden ser adaptadas a las necesidades y características de cada niño. Puede ser descolgado el libro gratuitamente en nuestra página http://www.down21materialdidactico.org/librolectura/index.html.

El objetivo actual no es que las personas con síndrome de Down aprendan a leer mecánicamente, sino que comprendan lo que leen y que la lectura constituya una herramienta útil para acceder a información importante, estar al tanto de lo que ocurre en el mundo, aprender determinados contenidos y conceptos nuevos, estudiar.


Pero además, se es aún más ambicioso, y se busca el placer de la lectura; es decir, que las personas con síndrome de Down encuentren en la lectura una fuente de placer, una actividad que llene sus espacios de ocio, un hobby al que dedicarse, y que no sólo entiendan la lectura como medio de aprendizaje. En los siguientes apartados se aportarán las teorías que en la actualidad dominan la enseñanza de la lectoescritura de las personas con síndrome de Down, en castellano.

En las páginas que siguen a continuación presentamos conceptos fundamentales que animen a entrar en este apasionante mundo que pude enriquecer tanto la vida de las personas con síndrome de Down.

2. Métodos generales de enseñanza

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, leer es pasar la vista por lo escrito o impreso, haciéndose cargo del valor y significación de los caracteres empleados, y pronunciando o no las palabras representadas por estos caracteres; Es entender o interpretar un texto.

Según los principios de la psicología cognitiva, leer supone decodificar una serie de signos escritos. Pero leer no es sólo esto, como lo define el Diccionario. Implica, además, atribuir significado a lo decodificado. Constituye sin duda el principal aprendizaje académico, y es lo que ha diferenciado a los pueblos de la prehistoria de los de la historia. Es también uno de los principales retos a los que se enfrenta el niño, tenga o no síndrome de Down.

La lectura constituye en sí misma una fuente de información y de comunicación, de placer. Y, además, es el medio en el que se transmiten la mayor parte de los aprendizajes escolares. El ser humano lleva siglos leyendo y escribiendo, pero... ¿por qué resulta tan complicado en algunas personas? Tal vez por los métodos.

Existen diferentes métodos de enseñanza de la lectura:

a) SINTÉTICOS
b) ANALÍTICOS O GLOBALES
c) ECLÉCTICOS

a) Los métodos Sintéticos parten de la unidad más pequeña a la más compleja, es decir, parten de lo más abstracto para llegar a lo concreto. Habitualmente se aprenden las vocales, para introducir poco a poco las diferentes consonantes. Además, es normal que se aprenda a escribir la letra a la vez que su lectura. Estos métodos no se pueden enseñar a edades tempranas, ya que los niños aún no han adquirido los niveles de abstracciones necesarios. Así, estos métodos pueden ser:

a. Alfabéticos: Se aprenden las letras por su nombre, es decir, "be", "efe", etc., tanto en mayúscula como en minúscula. A medida que se conocen varias letras, se van combinando en grupos de 2, de 3, de 4 y hasta de 5 letras, formando grupos de letras con o sin sentido y palabras.

b. Fonéticos: Se aprenden las letras por su sonido, es decir, se aprende la "m" de "miau", la "s" de "sssssss". Las letras se van combinando poco a poco, a medida que el niño las va conociendo.

c. Silábico: Es parecido a los anteriores, pero en lugar de aprender la letra se aprende la sílaba: "pa" de "papá", "pe" de "pelo". La mínima unidad de aprendizaje es la sílaba, y no la letra, al menos en los primeros momentos. Los métodos silábicos, en términos generales, son complejos ya que el niño debe aprender numerosas reglas para articular cada sílaba, y ello trae consigo numerosos errores.

b) Los métodos analíticos o globales parten de unidades mayores, concretas, como son las frases o las palabras, para llegar más adelante a las unidades más pequeñas y abstractas (sílabas y letras). Estos métodos, que son los que se aplican a los niños en las edades más tempranas, se fundamentan en que los niños perciben primero la globalidad de las cosas, y luego los detalles. Ejemplos de estos métodos son el Método de lectoescritura de Maria Victoria Troncoso y Mercedes del Cerro, para niños con síndrome de Down, o el método de Glenn Doman.

En general, los métodos globales tienen la ventaja de ser más motivadores al presentar desde el principio la palabra completa con su consiguiente sentido para el lector. Sin embargo, sus detractores comentan que la lectura se hace muy lenta, que son causa de muchos problemas de aprendizaje y que es fácil no percatarse de los pequeños detalles de las letras.

c) Por último, hay quien también habla de los métodos eclécticos, que combinan ambos modelos. Incluso en los años 70 había quien primero separaba la lectura mecánica sin significado de la comprensiva. Hoy día se tiende a enseñar una lectura que sea significativa para el niño desde el principio, ya que es más útil y motivador. De todos modos, es habitual que en los centros en los que se enseña la lectura de un modo global se enseñen paralelamente las vocales, como letras aisladas. Por tanto, se están combinando ambos.

Independientemente del método utilizado, es fundamental hacerlo bien. Y esta frase que puede parecer de "Perogrullo", no lo debe de ser tanto cuando la realidad es que existe un alto porcentaje de niños con trastornos en la lectoescritura, tengan o no síndrome de Down.

3. Perspectiva histórica

Como se ha comentado anteriormente, tradicionalmente las personas con síndrome de Down no sabían leer ni escribir. Se pensaba que no eran capaces, y por tanto, no se les enseñaba.

A finales de los años 60 y principios de los 70, había expertos en educación especial que exponían que era posible enseñar a leer a personas con discapacidad mental. Hablaban del CI (Cociente Intelectual) necesario para poder leer. Así, por encima de un CI de 70, el aprendizaje de la lectura no tenía demasiados problemas. A medida que el CI disminuía, la variabilidad, comentaban, se hacía mayor, así como las dificultades.

De finales de la década de los 70 es el método "Esperanza", del profesor José Pérez Marina, que propone un método para los alumnos que tengan un CI superior a 50.

Las teorías psicopedagógicas apuntaban que no era posible aprender a leer hasta los 6 ó 7 años, y exigían unos requisitos previos madurativos para la lectura que pocos niños con síndrome de Down tenían a los 6 años.

Por otro lado, si conseguían esos niveles, era en torno a los 14 años, edad considerada entonces tardía para aprendizajes de este tipo.

Con estas premisas, es lógico esperar que la mayoría de los alumnos con síndrome de Down no accedieran a la enseñanza de la lectura. Y los pocos que lo hacían, era de un modo mecánico, sin comprender lo que leían y con un nivel muy elemental.

Durante los años 80 y 90, fueron surgiendo diferentes teorías, que no sólo admitían la posibilidad de aprender a leer por parte de las personas con síndrome de Down, sino que además reconocían las ventajas de una enseñanza precoz de la lectura.

Sue Buckley, profesora de la Universidad de Portsmouth y directora del Centro Sarah Duffen en Inglaterra, comenzó en los años 80 a investigar un método de lectura para los niños con síndrome de Down. Ella evidenció que los niños con síndrome de Down eran capaces de aprender a reconocer palabras a los 30 meses, y que la lectura les ayudaría además a desarrollar su lenguaje y su área cognitiva.

En España, son varios los programas de lectura temprana que han ido apareciendo. María Victoria Troncoso fue la pionera en nuestro país, comenzando a trabajar en esta línea en los años 80. Inspirados en sus teorías, otros autores fueron realizando diferentes variantes aunque las diferencias respecto al de su maestra son pocas. Ella fue la primera en proponer el comienzo de la enseñanza en torno a los 2-3 años.

Además, todos los autores coinciden en la necesidad de que existan unos requisitos previos a la lectura. Estos requisitos previos, a diferencia de lo que tradicionalmente se mantenía, no son tan complejos. Así, estos autores coinciden en que basta:

  • Un nivel mínimo de atención, que puede ser el necesario para mirar una ilustración
  • Un nivel de memoria a corto plazo, que le permita retener una información durante algunos segundos. Poco a poco este nivel irá aumentando.
  • Un nivel comprensivo que puede constar de 50 palabras usuales además de algunas instrucciones verbales, como "mira", "toma", "dame".
  • Un mínimo lenguaje expresivo, que no necesariamente tiene que ser oral. Es decir, el niño puede comunicarse con signos o gestos.
  • Una discriminación visual que le permita diferenciar unas imágenes de otras.
  • Una discriminación auditiva que le permita diferenciar unas palabras de otras, aunque confunda palabras semejantes.
  • Ciertos hábitos de trabajo que permitan al niño mantenerse sentado y atendiendo a las órdenes que se le dan.

De todo esto se desprende que, en la actualidad, los métodos de lectura destinados a niños con necesidades educativas especiales no consideran imprescindible:

  • El conocimiento del esquema corporal
  • La estructuración espacial
  • La estructuración temporal
  • La función simbólica
  • Un alto nivel de lenguaje expresivo y comprensivo

Al mismo tiempo, se está comprobando que la enseñanza de la lectura a edades tempranas tienen efectos beneficiosos en el desarrollo del lenguaje.

Es de destacar un hecho importante: la enseñanza de la lectura a los niños con síndrome de Down no se puede enseñar de manera paralela a la escritura. La escritura exige un desarrollo de las habilidades grafomotrices que es más lento en estos niños de modo que las habilidades aparecen más tardíamente.