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La lectura como punto fuerte

María Victoria Troncoso, Patricia Díaz-Caneja y Down Syndrome Education International

Sumario

  1. Animación a la lectura
  2. La lectura facilita el aprendizaje y el lenguaje
  3. La comprensión lectora

1. Animación a la lectura

Ya se comentó en otro apartado la importancia que tienen los padres al ejercer como modelos lectores ante sus hijos. Unos padres que leen habitualmente ya en sí mismos son unos buenos animadores a la lectura para sus hijos.

Pero además, es importante que cuenten cuentos a sus hijos, que lean juntos y que encuentren esta actividad divertida.

Para beneficiarse al máximo de los cuentos, son buenas las siguientes recomendaciones:

  • Cuando cuente un cuento, trate de hacerlo emocionante, de manera que el niño esté atento y trate de adivinar qué es lo que va a pasar. Haga preguntas como "¿y qué pasó?", "¿quién apareció después?".
  • Hágale preguntas para asegurarse de que lo ha comprendido.
  • Cuéntele varias veces el mismo cuento. De este modo, no sólo lo aprende, sino que recuerda lo que debe ocurrir a continuación, prediciendo los acontecimientos.
  • Pídale que sea él el que cuente el cuento. Al principio, no pretenda que lo cuente bien respetando los acontecimientos. Dele su tiempo y atiéndale hasta que termine de contarlo, sin interrumpirle. Poco a poco irá perfeccionando el cuento. Hágale luego preguntas acerca de lo que va contando, así como sobre los episodios que haya olvidado mencionar: "¿Qué pasó con el lobo?".
  • Realicen juntos un dibujo sobre el cuento.
  • Realizar murales, o objetos, o muñecos que aparecen en los cuentos.
  • Elegir cuentos con ilustraciones bonitas y suaves, que inciten a la relajación y al placer de observarlas, que tengan una estética adecuada.
  • Hacer hincapié en los tres aspectos fundamentales de todo cuento o relato: principio, desenlace y final.

Este tipo de actividades, no sólo contribuyen a la afición por la lectura, sino que además son un excelente recurso para mejorar la comprensión y expresión orales, la estructuración espacial, la estructuración temporal, la capacidad de simbolización y la expresión corporal. Además, el lenguaje se organiza y se contextualiza, ya que es necesario que el discurso sea coherente porque de lo contrario no tendría sentido.

2. La lectura facilita el aprendizaje y el lenguaje

La investigación educativa ha demostrado que la lectura puede ser un punto fuerte relativo para los niños con síndrome de Down. La lectura abre nuevas oportunidades para el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje.

2.1. Lo que la investigación educativa ha mostrado

La investigación sobre la lectura comenzó en los 1980s, cuando se admitía ampliamente que el aprendizaje de la lectura era demasiado difícil para cualquier persona con síndrome de Down [1].

Actualmente, y gracias a la investigación educativa, sabemos que la lectura puede ser un punto fuerte y que los niños con síndrome de Down a menudo leen mejor de lo que cabría esperar por su lenguaje y edad mental.

Muchos niños con SD empiezan a aprender a leer en sus años preescolares. Conforme progresan, tienden a tener un perfil de lectura desigual, de modo que la comprensión lectora y la capacidad fonética van por detrás de la precisión lectora [2].

Además de explorar cómo se desarrolla la lectura, los investigadores han indagado los efectos de la lectura sobre los aspectos del lenguaje y han demostrado que la comprensión de lo que leen supera a la comprensión de lo que oyen [3], y que las palabras escritas ayudan a los niños a aprender palabras habladas [4].

Al tiempo que la actual investigación sigue estudiando los perfiles de la lectura y qué es lo que predice las habilidades lectoras, los investigadores están desarrollando también abordajes eficaces para enseñar a leer [5,6].

2.2. ¿De qué manera ayuda esto?

Los primeros estudios sobre la lectura empezaron a cambiar las creencias de los educadores sobre lo que los niños con síndrome de Down podrían conseguir, y ahora se les enseña a leer a muchos niños.

La capacidad para leer de manera independiente no es el único resultado útil. La mayoría de los educadores reconoce ahora el valor de registrar el aprendizaje en clase en los libros con figuras y texto, ya que esto puede ayudar a recordar el contenido cuando se lee al niño que todavía no es capaz de leer de manera independiente.

Muchos educadores y logopedas utilizan la palabra escrita para ayudar a los niños con Síndrome de Down a aprender nuevas palabras y frases y para reforzar el desarrollo del habla.

2.3. Cuestiones pendientes de respuesta

Se necesita más investigación para explorar:

  • Modos eficaces de enseñar y mejorar la comprensión lectora
  • Enseñar la fonética, la escritura, el deletreo
  • El progreso lector a lo largo del tiempo con el fin de comprender las razones por las que existen diferencias individuales en el progreso
  • Práctica actual en la clase y como ayudar de manera más eficaz a la enseñanza de la lectura en las escuelas

3. La comprensión lectora

Existe una enorme variabilidad en el modo, el grado y el tiempo en los que los niños con síndrome de Down aprenden a leer. Para quienes están familiarizados con las características de este síndrome, esto no les resulta ninguna novedad porque rara es la habilidad cuya aparición y desarrollo no muestra esa variabilidad. Pero en nuestro caso, la enseñanza de la lectura requiere esfuerzo específicamente dirigido y pacientemente mantenido; y si el resultado tarda en aparecer, es más fácil darse por vencido y tirar la toalla. Téngase presente, además, que el aprendizaje de la lectura y la escritura, como el del lenguaje, pasa por etapas durante las cuales se va desarrollando poco a poco, lentamente, sin apreciarse apenas un avance; pero su desarrollo depende de la constancia con que se ejercite también durante esos periodos aparentemente vacíos. Todo ello puede desanimar a familiares y maestros en su tarea educativa, de modo que el niño y adolescente no llegará a alcanzar el grado de madurez lectora que la convierta en una tarea útil, valiosa y divertida.

Hay un elemento al que se está prestando particular atención: la comprensión lectora. Aunque es cierto que en la actualidad, después de estos 30 años de divulgación de la enseñanza de la lectura, se considera que los alumnos con síndrome de Down pueden aprender a leer y participar en su mayoría en alguno de los métodos de enseñanza, no hay datos suficientes que demuestren el porcentaje de ellos que han hecho uso habitual de la lectura en su vida cotidiana, y cuántos han alcanzado el nivel de disfrutar con la lectura. Una de las hipótesis planteadas es que, aunque hayan aprendido a leer, les falta la comprensión de lo leído. En este sentido, hemos de preguntarnos:

  • En la enseñanza de cada una de las etapas de la lectura, ¿qué atención dedicamos al desarrollo simultáneo de la comprensión?
  • La habilidad que un niño con síndrome de Down desarrolla para comprender el lenguaje escrito ¿es similar a la que tiene para leer mecánicamente lo escrito?
  • Si el desarrollo de la capacidad de comprender plenamente el lenguaje hablado en los niños con síndrome de Down es más lento que en el resto de la población, ¿lo será también el desarrollo de la comprensión del lenguaje escrito?
  • ¿Será cierto lo que algunos afirmaban: que podrían leer pero no comprender?

Debemos plantearnos cuáles son los factores o condiciones que favorecen, promueven, estimulan y consiguen la comprensión lectora. Según nuestro criterio son los cuatro siguientes:

  1. Las características propias, personales de cada alumno: personalidad, inteligencia, intereses.
  2. El método de enseñanza, incluyendo los aspectos teóricos que lo sustentan, así como las actividades y materiales.
  3. El ambiente familiar y escolar,  los modelos que le rodean y la motivación que ofrecen.
  4. Las lecturas propiamente dichas, tanto por su contenido (fondo o argumento o mensaje), como por su presentación formal acorde con la etapa lectora del individuo (ilustraciones, tipo de letra, longitud de enunciados).

Ante un alumno que no disfrute leyendo porque realmente comprende poco, debemos analizar: ¿Cómo ha aprendido?, ¿ha disfrutado durante el proceso? Quienes le rodean ¿leen habitualmente y comparten con él la afición?, ¿qué lecturas se le ofrecen o tiene a su alrededor?

Analizada la situación, debe intervenirse para paliar los fallos. Podemos asegurar que una intervención adecuada, oportuna, sea cual sea el punto en el que el alumno se encuentre, produce efectos positivos.

En las personas con síndrome de Down dejadas a su natural evolución, la capacidad para descodificar y leer va por delante de su capacidad para comprender lo que lee; esto último va a depender más directamente de su capacidad para entender lo que escucha. Bueno es saberlo porque la intervención consigue cambiar esa situación si se aplica la metodología adecuada.

3.1. Evaluación de la comprensión lectora

Para valorar con objetividad el grado de la comprensión es preciso, en primer lugar, que los textos escritos sean apropiados para el alumno concreto a quien se quiere evaluar. Se elegirán o prepararán lo mejor posible en sus aspectos formales de presentación, tamaño y tipo de letra, longitud de enunciados, y en su contenido en relación con el vocabulario y el mensaje. Deben ser asequibles al nivel mental, a los conocimientos y a las experiencias del lector.

En segundo lugar hay que elegir y preparar el modo de recoger la información. Si se le pide al alumno que cuente lo que ha leído, lo más probable es que no responda o que diga que no sabe, que se le ha olvidado. Es preferible preparar unas preguntas concretas para que las conteste oralmente. Si puede contestar por escrito, se pueden elaborar preguntas a las que conteste con un sí o un no, o con una palabra. Otro modo un poquito más avanzado sería presentarle dos o tres frases cortas como respuestas posibles para que seleccione la adecuada. (Nota: véase el método empleado en trabajo comentado). Esto evita al alumno la elaboración de la frase y su transmisión por escrito, pero nos informa sobre su comprensión de la lectura, que es lo que buscamos. En cuanto sea posible será el alumno quien elabore y escriba la frase. Al principio el adulto le ayudará para que dé una respuesta oral bien estructurada de modo de que después pueda escribirla con corrección gramatical y sin omitir palabras. Poco a poco, con mucha práctica, aprenderá a hacer pequeños resúmenes de los textos.

Las respuestas a las preguntas aparecerán en la lectura de forma explícita en los primeros textos, para que el esfuerzo que deba realizar el alumno sea sólo el de memoria. El progreso se dará más adelante, cuando el alumno tenga que deducir, por reflexión, las respuestas que no aparecen explícitas en el texto. Para llegar a este nivel será preciso darle una explicación realizando varios ejercicios de demostración de modo que vaya dándose cuenta de que, con los datos que aparecen en la lectura, pueden deducirse otros.

Si el texto es muy extenso, aunque el vocabulario y el mensaje sean adecuados, convendrá dividirlo en dos o tres partes, para que pueda contestar a las preguntas en dos o tres veces. Cuando lea y conteste la primera parte, el profesor volverá a leerla para que el alumno la recuerde y pueda comprender el texto de la segunda y así sucesivamente.

En ocasiones, los alumnos necesitan que se empiece el ejercicio realizando una lectura conjunta en la que se aclaran las dudas de vocabulario. Después, el alumno lee el texto y al final responde. Si el alumno tiene buena comprensión pero tiene importantes problemas de memoria secuencial, será necesario preparar unos párrafos e incluso frases que sean más cortos, sin comprometer por ello lo esencial del mensaje a transmitir. El profesor tiene que desarrollar la habilidad de decir lo mismo con menos palabras.

Referencias

Buckley, S.J. (1985). Attaining basic educational skills: reading, writing and number. In D. Lane & B. Stratford (Eds.), Current Approaches to Down's Syndrome. (pp. 315-343) Eastbourne: Holt, Rinehart & Winston.
Burgoyne, K., Baxter, R. & Buckley, S.J. (2013). Supporting the literacy skills of children with Down syndrome. Chapter in R. Faragher and B. Clarke (Eds.), Educating Learners with Down Syndrome. (pp 195-220) Routledge Education.
Roch, M., Florit, E. & Levorato, C. (2011) Follow-up study on reading comprehension in Down’s syndrome: The role of reading skills and listening comprehension. International Journal of Language and Communication Disorders 46, 231-242
Mengoni, S.E., Nash, H. & Hulme, C. (2013) The benefit of orthographic support for oral vocabulary learning in children with Down syndrome. Journal of Child Language 40, 221-243
Burgoyne, K., Duff, F.J., Clarke, P.J., Snowling, M.J., Buckley, S.J., Hulme, C. (2012) Efficacy of a reading and language intervention for children with Down syndrome: a randomized controlled trial. Journal of Child Psychology and Psychiatry 53, 1044-1053. doi:10.1111/j.1469-7610.2012.02557.x
Burgoyne, K., Duff, F.J., Snowling, M., Buckley, S.J & Hulme, C. (2013). Training phoneme blending skills in children with Down syndrome. Child Language Teaching and Therapy. 29 (3 )273-290