Las funciones ejecutivas en el síndrome de Down - Downciclopedia

Inicio / Psicología / Inteligencia y aspectos cognitivos / Las funciones ejecutivas en el síndrome de Down

Las funciones ejecutivas en el síndrome de Down

Roser Fernández-Olaria, Jesús Flórez

 

Sumario

  1. Concepto
  2. En el síndrome de Down
  3. Bibliografía

 

1. Concepto

El término función ejecutiva agrupa toda una serie de habilidades capaces de regular la acción y la conducta, mediante la asignación de recursos cognitivos dirigidos a explorar, asociar, decidir, controlar y evaluar las situaciones. Hace referencia al modo en que una persona es capaz de manejarse a sí misma y de utilizar sus propios recursos con el fin de conseguir un nuevo objetivo. Las funciones ejecutivas son la esencia de nuestra conducta, son la base de los procesos cognitivos y constituyen el elemento con mayor valor diferencial entre el ser humano y las restantes especies (Portellano, 2005) ya que incluyen un grupo de habilidades cuyo objetivo principal es facilitar la adaptación del individuo a situaciones nuevas y complejas, yendo más allá de conductas habituales y automáticas (Collette et al., 2006).

Las habilidades resguardadas bajo el paraguas de la función ejecutiva son las siguientes, de acuerdo con Gioia et al. (2000a, b).

Inhibición. Es la capacidad para interrumpir nuestra propia conducta en el momento oportuno, lo que incluye tanto acciones como pensamientos o actividad mental. Lo opuesto de la inhibición es la impulsividad. Si tenemos debilidad para interrumpir la acción dirigida por nuestros impulsos, somos entonces “impulsivos”.

Cambio. Es la capacidad para pasar libremente de una situación a otra, y para pensar con flexibilidad con el fin de responder adecuadamente a una situación.

Control emocional. Es la capacidad para modular respuestas emocionales, de modo que utilicemos pensamientos racionales para controlar los sentimientos.

Iniciación. Es la capacidad para comenzar una tarea o actividad y para generar de manera independiente ideas, respuestas o estrategias capaces de solucionar los problemas.

Memoria operativa. Es la capacidad para retener la información en nuestra mente con el propósito de cumplir una tarea. Es la forma de memoria responsable de almacenar temporalmente y procesar la información en tanto se llevan a cabo las tareas cognitivas relacionadas con esa información.

Planificación. Es la capacidad de manejar las exigencias de una tarea orientadas tanto al presente como al futuro.

Organización de materiales. Es la capacidad para poner orden en el trabajo, en el juego y tiempo libre y en los espacios dedicados al almacenamiento.

Seguimiento de uno mismo. Es la capacidad para hacer el seguimiento de nuestras propias realizaciones y de medirlas o evaluarlas en relación con un estándar previamente fijado sobre lo que se necesita o lo que se espera.

Las funciones ejecutivas promueven un funcionamiento adaptativo y autónomo ya que operan como un sistema de autocontrol y guía en el desempeño de conductas con intención. Abarcan una serie de procesos cognitivos entre los que destacan la planificación, decisión y evaluación o reajuste de conductas adecuadas para formular y alcanzar objetivos, así como de anticipar los posibles resultados (Tirapu et al., 2011; Grieve y Gnanasekaran, 2009; Lezak, 2004; Diamond, 2013). Corresponden a constructos independientes pero moderadamente relacionados (Miyake et al., 2000). Pueden agruparse en varios componentes:

  1. las habilidades necesarias para formular metas u objetivos, en las que se requiere la capacidad de iniciar la conducta o una actividad con propósito y de inhibir la respuesta automática o conducta inducida por el entorno. Requiere, por tanto, cierto conocimiento de las capacidades de uno mismo en cuanto a la habilidad de llevar a cabo una tarea,
  2. las habilidades implicadas en la organización y planificación de los procesos y las estrategias para lograr los objetivos. Asimismo, las tareas requieren la formulación de subobjetivos o pasos específicos que deben secuenciarse de manera correcta para alcanzar el objetivo y modificar el plan si es preciso
  3. las habilidades implicadas en la ejecución de los planes y la anticipación o reconocimiento del alcance de éstos y
  4. las habilidades de adaptación y flexibilidad para alterar la actividad, detenerla, cambiar de estrategia y generar nuevos planes de acción si es necesario para conseguir alcanzar los objetivos. Para ello, se debe estimar también la dificultad de la tarea y el tiempo que se requiere en realizarla.

 

Por ello, un buen desarrollo de las funciones ejecutivas durante la infancia y adolescencia implica el desarrollo de una serie de capacidades cognitivas que permiten la regulación del pensamiento, las acciones y las emociones. Se alcanza una capacidad ejecutiva similar a la observada en el adulto entre la adolescencia y principios de la segunda década de la vida (García-Molina et al., 2009).

Además, las funciones ejecutivas engloban un amplio conjunto de habilidades que se podrían sintetizar principalmente en las siguientes:

  1. la memoria operativa que permite tener en mente y de manera activa la información mientras se trabaja en una tarea, es decir, mantener la información, manipularla y actuar en función de ésta
  2. la interiorización del habla que permite a uno pensar para sí, seguir reglas e instrucciones, así como autorregular la conducta, logrando actuar de forma reflexiva y no impulsiva
  3. la autorregulación, el control de las emociones y la motivación que ayuda a conseguir metas y modular la intensidad de las emociones que nos interfieren
  4. la flexibilidad mental que nos ayuda a adaptar el comportamiento a los cambios que puedan producirse en el entorno, así como a la capacidad de ser creativos y combinar nuevamente los distintos componentes para lograr nuevas acciones.

 

En síntesis, las funciones ejecutivas comprenden una serie de procesos cognitivos entre los que destacan la anticipación, la elección de objetivos, la planificación, la selección de la conducta, la autorregulación, el autocontrol y el uso de la retroalimentación o feedback (Sholberg et al., 1993) para lograr llevar a cabo una conducta eficiente. Son muy importantes en el ámbito emocional, conductual y funcional y operan en función del contexto (externo, interoceptivo y metacognitivo) y de la previsión de nuestros objetivos futuros (Verdejo-García y Bechara, 2010).

Como se puede observar, las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades diversas pero relacionadas e imbricadas. Para comprender a una persona, es importante observar cuáles son sus habilidades ejecutivas problemáticas y en qué grado lo son. De hecho, se dispone de escalas de evaluación que se utilizan para crear el “perfil ejecutivo” de una persona.

2. En el síndrome de Down

Una amplia exposición sobre el desarrollo y evaluación de las funciones ejecutivas, su estado en las personas con síndrome de Down y el modo de intervenir desde las primeras etapas para desarrollarlas y mejorarlas, puede verse en el área de Neurobiología: http://www.downciclopedia.org/areas/neurobiologia.

Bibliografía

Collette, F., Hogge, M., Salmon, E., y Van der Linden, M. Exploration of the neural substrates of executive functioning by functional neuroimaging. Neuroscience 2006; 139: 209-221.

Diamond A. Executive Functions. Annu Rev Psychol 2013: 64: 135-168.

García-Molina A, Enseñat-Cantallops A, Tirapu-Ustárroz J, Roig-Rovira T. Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida. Rev Neurología 2009; 48: 435-440.

Gioia GA, Isquith PK, Guy SC, Kenworthy L. Behavior Rating Inventory of Executive
Function. Professional Manual.
Psychological Assessment Resources. Odessa FL 2000a.

Gioia GA, Isquith PK, Guy SC, Kenworthy L. Test review: Behavior rating inventory of executive function. Child Neuropsychol 2000b; 6(3): 235–238.

Grieve J, Gnanasekaran L.  Neuropsicología para terapeutas ocupacionales. Buenos Aires: Editorial Panamericana, 2009.

Lezak MD. Neuropsychological Assessment. New York: Oxford University Press, 2004.

Miyake A, Friedman N, Emerson M, Witzki A, Howerter A. The unity and diversity of executive functions and their contributions to complex “frontal lobe” tasks: A latent variable analysis. Cognit Psychol 2000; 41: 49-100.

Portellano JA, Martínez R, Zumárraga L. ENFEN: Evaluación Neuropsicológica de las Funciones Ejecutivas en Niños. Barcelona: TEA, 2005.

Sholberg MM, Mateer C, Stuss DT. Contemporary approaches to the management of executive control dysfunction. J Head Trauma Rehabilit 1993; 8: 45-58.

Tirapu J, García-Molina A, Ríos M, Pelegrín C. Funciones ejecutivas. En: Bruna O, Roig T, Puyuelo M, Junqué C, A Ruano (Eds). Rehabilitación neuropsicológica: intervención práctica y clínica. Barcelona: Elsevier Masson, 2011.

Barcelona: Elsevier Masson.cutivas. En: e estrategia   a la regulaciñon cognitivaVerdejo-García A, Bechara A. Neuropsicología de las funciones ejecutivas. Psicothema 2010; 22: 227-235.