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Habilidades adaptativas: intervención

Isabel Correas Colado
Fundación Síndrome de Down de Madrid

 

Sumario

  1. La intervención de las habilidades adaptativas
  2. Destrezas o habilidades a desarrollar en nuestra intervención
  3. Estructuración de una intervención psicopedagógica

 

1. La intervención de las habilidades adaptativas

Las personas con discapacidad intelectual, y entre ellas las que tienen síndrome de Down, suelen manifestar un déficit, más o menos significativo, en su repertorio de habilidades y estrategias para defenderse y manejarse en la mayoría de los ámbitos, así como en los diferentes contextos en los que participa socialmente.

Las habilidades adaptativas se refieren a cómo el sujeto afronta las experiencias de la vida cotidiana, cumple las normas de autonomía personal según lo esperado en relación a su edad y nivel socio cultural, y cómo éstas pueden ir modificándose a lo largo del proceso evolutivo de la persona con las ayudas precisas.

La evaluación individualizada de las habilidades adaptativas del sujeto nos proporciona información sobre las capacidades, conductas y destrezas de las personas para adaptarse y satisfacer las exigencias de sus entornos habituales, como seres únicos y diferentes, así como para constituirse como miembros activos de un grupo humano e referencia.

 Síndrome de Down habilidades adaptativas

2. Destrezas o habilidades a desarrollar en nuestra intervención

Como ya se ha indicado en otros temas, de acuerdo con la 11ª edición del Manual de la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD), la discapacidad intelectual se caracteriza por limitaciones significativas tanto en funcionamiento intelectual como en conducta adaptativa tal y como se ha manifestado en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad aparece antes de los 18 años.

Asimismo, en esta edición se ofrece una definición constitutiva de discapacidad intelectual en términos de limitaciones en el funcionamiento humano, que implica una comprensión de la discapacidad consistente con una perspectiva multidimensional y socio-ecológica, y subraya el rol significativo que los apoyos individualizados desempeñan en la mejora del funcionamiento humano.

Para sistematizar mejor las necesidades evolutivas de la persona con discapacidad intelectual y, por tanto, planificar los objetivos y respuestas psicopedagógicas, hemos tenido presente la relación y conceptualización de las diversas habilidades adaptativas que fueron ya descritas en la novena edición de la entonces denominada AARM. Estas habilidades adaptativas son definidas de la siguiente manera:

2.1. Académicas- funcionales

Están relacionadas con habilidades cognitivas y habilidades de aprendizajes instrumentales, que tienen además una aplicación directa en la vida cotidiana. Por ejemplo: escribir, leer, utilizar de un modo práctico los conceptos matemáticos básicos y el manejo del sistema monetario actual, y todo aquello relacionado con el conocimiento del entorno físico y la propia salud y sexualidad.

Es importante destacar que esta área no se centra en los logros correspondientes a un determinado nivel académico, sino más bien en la adquisición de habilidades académicas funcionales que le permitan al individuo términos de vida independiente.

2.2. Autodirección

Se fomentan los aprendizajes orientados a realizar elecciones, aprender a seguir un horario, iniciar actividades adecuadas a sus necesidades e intereses personales. Completar las tareas requeridas, buscar ayuda en casos necesarios, resolver problemas en situaciones familiares y en situaciones novedosas, demostrar asertividad adecuada y habilidades de autodefensa son destrezas facilitadoras del desarrollo completo de la persona.

2.3. Comunicación

Habilidades que incluyen la capacidad de comprender y transmitir información a través de comportamientos simbólicos (por ejemplo, la palabra hablada, palabra escrita, símbolos gráficos, lenguaje de signos) o comportamientos no simbólicos (por ejemplo, la expresión facial, movimiento corporal, tocar, gestos). La capacidad de comprender o de recibir un consejo, una emoción, una felicitación, un comentario, una protesta o un rechazo, entre otras.

2.4. Habilidades sociales y emocionales

Se tratan de habilidades relacionadas con intercambios sociales con otros individuos, incluyendo variables de comunicación verbal y no verbal. Se abordan competencias tales como reconocer sentimientos, regular el comportamiento de uno mismo, ser consciente de la existencia de iguales y aceptación de éstos. El desarrollo social incluye también aspectos relacionados con la resolución de conflictos interpersonales y el mantenimiento de relaciones mutuamente satisfactorias. El cumplimiento de normas, reglas y responsabilidades favorecerán la inclusión en contextos de participación social y la convivencia.

2.5. Autocuidado

Son habilidades implicadas en el cuidado de sí mismo, en lo referente a aspectos de higiene personal, hábitos alimenticios saludables, vestido e imagen exterior ajustada a la persona, momento o situación en la que participan así como la preocupación por su imagen y apariencia física que proporcionen el desarrollo de su autonomía personal y una mejora en sus relaciones sociales.

2.6. Vida en el hogar

Aplicación de habilidades académicas funcionales en el hogar, y aprendizaje y mantenimiento de responsabilidades y tareas implicadas en el mismo (cuidado, seguridad y prevención de situaciones de riesgo o accidentes domésticos, funcionamiento en la cocina, preparación de platos sencillos, planificación y elaboración de la lista de compras, etc.) así como la importancia de mostrar un comportamiento idóneo en el hogar y en el vecindario.

2.7. Utilización de la comunidad

Se incluyen competencias y destrezas relacionadas con el uso y disfrute adecuado de los recursos de la comunidad incluyendo el transporte, las compras en tiendas, grandes almacenes y supermercados, y la utilización de otros servicios de la sociedad (por ejemplo, polideportivos, bibliotecas, consultas médicas), y la participación en recursos y eventos culturales.

2.8. Salud y seguridad

Hace referencia a las habilidades relacionadas con el mantenimiento de la salud, la prevención de los accidentes y el tratamiento de enfermedades respetando los comportamientos saludables que intervienen en la protección de la salud, como la propia valoración de la importancia de estos hábitos.

2.9. Ocio y tiempo libre

Tiene que ver con desarrollo de intereses variados de tiempo libre y ocio individual y grupal, considerando las preferencias y elecciones personales, fomentando la utilización y disfrute de las posibilidades de ocio tanto en el hogar como de las alternativas que ofrece la comunidad. Se pretende promover la participación en actividades recreativas individuales y grupales, y la ampliación del repertorio de intereses. El comportamiento y el cumplimiento adecuado de normas en lugares de ocio y tiempo libre, y la aplicación de las habilidades funcionales son herramientas indispensables para un funcionamiento personal satisfactorio.

2.10. Trabajo y ocupación

Se trata de desarrollar las competencias requeridas para desenvolverse y ejecutar apropiadamente un empleo u ocupación. Las habilidades sociales en el entorno ocupacional /laboral, la autogestión eficaz de sus propias actividades, el manejo de los medios de transporte, etc. son ejemplos de algunas de las destrezas que serán fundamentales para desarrollarse profesionalmente.

 

3. Estructuración de una intervención psicopedagógica

Desde la Asesoría Psicopedagógica responsable de la Etapa Adulta es preciso conocer y dar respuesta a necesidades muy variadas y cambiantes. Comprenden desde las propias de los jóvenes con discapacidad intelectual que acceden por primera vez a esta etapa, hasta aquellos individuos que están próximos a la jubilación o que van teniendo necesidad de reestructurar sus actividades cotidianas, como son la adaptación  a la convivencia en nuevos entornos (domicilio de los hermanos, pisos tutelados, etc.) y aprender a hacerse mayores. En todos los casos, existe toda una gama de denominadores comunes que deben estar en la base de cualquier intervención psicopedagógica, como son los siguientes.

  1. Se debe preservar y mantener en mayor nivel de autonomía posible, y en los entornos lo menos restrictivos posibles
  2. Los intereses y preferencias de la persona con discapacidad intelectual deben ser escuchados, considerados, aceptados y respetados.
  3. La familia debe ser una parte importante en todo el proceso de intervención.
  4. Las actuaciones deben ser personalizadas y, a la vez, coherentes y en sintonía con el momento evolutivo de la persona.
  5. Se debe trabajar con el entorno a fin de convertir éste en un elemento facilitador y agente de calidad de vida.
  6. La intervención con la persona con discapacidad intelectual debe considerar en qué medida mejora la calidad de vida del individuo y le ayuda a estar más satisfecho con su vida.

Durante nuestra ya larga experiencia en este servicio, hemos constatado cómo estas habilidades adaptativas van modificándose, constituyendo un mapa cambiante de necesidades. Así, a modo de ejemplo, dentro del área de las habilidades sociales y comunicativas, y teniendo en cuenta estos diferentes momentos evolutivos, desde que comienzan su etapa adulta hasta que llega su envejecimiento hemos observado que:

 

  • En la etapa de transición (18-21 años) los jóvenes con discapacidad presentan una actitud más egocéntrica, con menor conciencia grupal y con necesidades de actuaciones más dirigidas y supervisadas.
  • En la etapa posterior o de desarrollo (21-24 años) muestran mayor consideración por los demás, así como comportamientos más autorregulados.
  • En el periodo de desarrollo/ consolidación (24-27 años) el grupo es una parte esencial en su evolución. Comienzan a preocuparse y a compartir expectativas e intereses futuros con otros. Los iguales cuentan.
  • La persona con discapacidad a partir de los 30 años (etapa o periodo de mantenimiento) busca espacios seguros y controlados para interactuar con otros iguales favoreciendo su socialización y evitando conductas de aislamiento o retraimiento social.

 

A raíz de estas valoraciones y de otras que se expondrán posteriormente (véanse tablas 1 a 4), hemos confeccionado un extenso programa en habilidades adaptativas, que está siendo aplicado de manera organizada, progresiva  y sistemática, sin perder la esencia de la planificación centrada en la persona. Puede verse en: http://www.sindromedownvidaadulta.org/wp-content/uploads/pdf/SDVA-num-8.pdf.