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Medios de control de la natalidad - Los medios naturales

Los medios naturales

La planificación familiar natural se basa en los signos de la fase fértil y no-fértil del ciclo menstrual femenino. Estos métodos consisten en la abstinencia de relaciones sexuales durante la fase fértil del ciclo y pueden ser de varias formas:

» Método Ogino-Knaus.
» Método de temperatura basal.
» Método Billings.
» Método síntotérmico.

Entre las ventajas, cabe señalar una eficacia alta en el método de la temperatura y en el sintotérmico. Son métodos médicamente inocuos, pues no conllevan intervenciones químicas o mecánicas en el organismo y no presentan efectos colaterales, por lo que se sitúan en una perspectiva ecológica de la vida; no requieren maniobras anticonceptivas antes del acto sexual; son reversibles y no inciden en la fertilidad posterior; no tienen costes económicos. Presentan estos inconvenientes: Falta de seguridad del método del calendario y del Billings; inadecuado para parejas jóvenes a causa de los día exigidos de abstinencia; alto número de fallos en general si no existe una alta motivación y la enseñanza del método no fue adecuada; necesidad de regularidad en la recogida e interpretación de datos, que puede ocasionar un cierto estrés (1); exigencia de un determinado nivel intelectual para interpretar correctamente los datos de la temperatura; no es practicable durante la lactancia; utilización limitada en mujeres con fuertes oscilaciones en la duración del ciclo.

Estos métodos, en general, no son aplicables a las personas con síndrome de Down. Estas personas necesitan un método lo más eficaz posible, debido a que la descendencia en general es desaconsejable por motivos muy serios de paternidad responsable, como vimos en el artículo anterior. En segundo lugar, estos métodos requieren un grado importante de instrucción y motivación, así como una atención permanente por parte del usuario. Las personas con síndrome de Down tienen problemas en el grado de atención y perseverancia en las tareas que emprenden, por lo que estas mujeres no están en las mejores condiciones para registrar su temperatura inmediatamente al despertar todas las mañanas para obtener un registro basal ni para observar los cambios que se producen en el mucus cervical para identificar la fase fértil del ciclo menstrual con un mínimo de garantías.

Habría que justificar también por qué cualquier acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida (2). Que la procreación sea una de las dimensiones constitutivas de la sexualidad humana no indica que la unión sexual deba realizarse siempre con esa intencionalidad. La moralidad de los métodos naturales se basa, precisamente, en otros motivos distintos de la procreación, pues el encuentro sexual tiene lugar justo en el momento en que no es posible la reproducción y esta circunstancia es buscada directamente. Aun aceptando como ideal el respeto a la naturaleza, la intervención responsable del ser humano para conseguir un bien que se tiene en alta consideración no parece que en principio sea algo éticamente rechazable. Además, como escribe Gafo,, "tampoco puede minimizarse la artificialidad inherente a este método natural de control de la natalidad: el amor sexual de la pareja queda regulado por la biología reproductora de la mujer -sea por las características del mucus cervical o por el aumento de la temperatura basal- y no por la relación interpersonal de un hombre y una mujer que viven una comunidad de vida hecha de gozos, de tensiones y de pequeños fracasos" (3).