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Nuestra propuesta de exposición

Las reflexiones anteriores abren una ventana a las tesis que voy a sostener en estos artículos. De ellas pueden deducirse ya desde ahora algunas constataciones que serán imprescindibles para echar las bases a la normatividad ética que en una sociedad pluralista puede proponerse del uso de la sexualidad, atendiendo a los datos antropológicos de la sexualidad y su significado para el ser humano en cuanto individuo, en cuanto miembro de una pareja y de la sociedad. Una primera aproximación a los temas que vamos a ir abordando en esta sección con una periodicidad mensual es la siguiente, aunque es una lista totalmente abierta a las sugerencias y comentarios que ustedes nos vayan haciendo:

  • » Sexualidad y personas con síndrome de Down.
  • » Educación sexual: la apuesta por la salud y la calidad de vida.
  • » ¿Quién educa y cómo educa?
  • » La cuestión de la masturbación.
  • » Amigos, novios y... ¿matrimonio?
  • » Regulación jurídica del matrimonio en España.
  • » ¿Pueden tener hijos las personas con síndrome de Down?
  • » Consideraciones morales y legales en torno a la esterilización.
  • » El amor, fuente de plenitud y realización humana.

Tal vez las de ahora sean las conquistas más difíciles de llevarse a cabo, precisamen­te porque, superadas las dificultades materiales más notorias, le toca el turno a las dimensiones espirituales de la persona, mucho más difíciles de apreciar y valorar, y que constitu­yen un terreno abonado para el disenso y la polémica. Entre ellas, señalamos como una de las más importantes la afirmación de la afectividad y sexualidad de estas personas. El paternalismo benevolente ha presidido durante años las relaciones del entorno con el individuo afectado de síndrome de Down. Las relaciones se convierten de este modo en una típica "moral de bene­ficencia". Hay que evolucionar, por consiguiente, en el sentido de superar el paternalismo y reconocer a las personas con síndrome de Down como agentes morales autónomos, sin expectativas desenfocadas ni por exceso ni por defecto.