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Vivienda y calidad de vida - Calidad de vida en los entornos de la vivienda

Calidad de vida en los entornos de la vivienda

La calidad de vida en los entornos de vivienda tiene una importancia crucial. De acuerdo con los principios de los que hemos partido, se ha de lograr que la persona pueda dar su opinión sobre las circunstancias y condiciones en las que se va a desarrollar su vida.

Este principio esencial da lugar a otros principios determinantes:

  • La calidad de vida aumenta cuando las personas perciben que pueden participar en decisiones que afectan a sus vidas (Schalock 1997); de esta forma se logrará una mayor participación y aceptación de la persona en la comunidad.
  • Toda persona, con independencia de su capacidad, puede progresar si se le ofrecen los apoyos adecuados (Luckasson y Cols 1997), dirigidos al incremento de las habilidades de adaptación y planificación, para el diseño y adaptación de los entornos físicos, sociales y culturales.

Para avanzar y favorecer estos principios referidos a la calidad de vida, hay que plantear la función que debe cumplir la vivienda, que no es otra que servir como hogar. Un entorno como el hogar es una red con significado y sentido, tejida desde lo físico y desde las relaciones interpersonales y construida a lo largo del tiempo a través de la vida diaria. La calidad de estos entornos lo dará, por tanto, la construcción de un modelo de vida incluido en un entorno comunitario, donde se promueva la participación, la acción y se proporcionen los apoyos necesarios, siendo así fuente de bienestar en todos los sentidos. La vivienda es una parte del hogar, pero el hogar es algo más que la vivienda, es el compendio de nuestra historia personal (Tamarit 1999).

Antes de alcanzar la vida en el hogar es esencial la planificación previa, detallada y compartida, con la propia persona que va a disfrutar la situación y con la familia que va a dejar de compartir su hogar con ella, para lograr un entorno psicológicamente seguro y saludable (Tamarit 1999).

En definitiva, las acciones han de encaminarse al desarrollo de esas seis dimensiones de calidad de vida antes indicadas mediante la prestación de apoyos que permitan al individuo con síndrome de Down desarrollar sus habilidades adaptativas, adaptarse al entorno y crear unas buenas redes sociales.