Deporte y necesidades educativas especiales - Downciclopedia

Inicio / Desarrollo personal / Deportes / Deporte y necesidades educativas especiales

Deporte y necesidades educativas especiales

Ana María SANCHEZ AJENJO

Maestra de E. Especial.
Canal Down21

Definición fines y objetivos

Si preguntásemos por la calle a la gente que pasara por el lugar: ¿qué es el deporte? , habría tantas respuestas como personas encuestadas. i Haz la prueba!

Para unas se trata tan sólo de un fenómeno social, de una moda que mueve dinero: spots publicitarios, ropa deportiva, etc. Para otros, la vida es inseparable del deporte, no tendría sentido sin él.

La actividad física, la motricidad y el deporte forman parte integrante de las actividades educativas y han de ser utilizadas como medio de mantenimiento sano del propio cuerpo, haciendo realidad lo que ya proclamaban los clásicos "mens sana in corpore sano".

El deporte permite a la persona con discapacidad intelectual, canalizar mejor sus aspiraciones, encontrar su personalidad, saber superar con mayores recursos las posibles dificultades de relación con el entorno, con sus amigos o su familia.

Las actividades deportivas entendidas en el más amplio sentido de la palabra, incluida, cómo no, su faceta de ocio y tiempo libre, van dirigidas a que cada uno de los participantes pueda contribuir al desarrollo de características personales como son la iniciativa, el valor, el liderazgo, el autodominio, la cooperación; además, van encaminadas al adecuado desarrollo de cualidades físicas como la agilidad, la coordinación, la flexibilidad, la resistencia, etc.

¿Qué objetivos se pretenden alcanzar, en las personas con síndrome de Down, con la práctica deportiva.

El primero y principal, la salud y el buen estado físico ingredientes indispensables cuando se tiene tendencia al aumento de peso y al sedentarismo.

Mantenimiento de un nivel progresivo en el aprendizaje. Las metas planteadas a priori suponen la base de los fines a conseguir, y si éstos se realizan de forma divertida y dinámica, se es capaz de disfrutar de manera constante con los logros y beneficios alcanzados, infundiendo la confianza para explorar nuevas ambiciones, que en un principio no se habían abordado. Esto es a lo que llamamos: “Metodología progresiva”.

Reconocimiento personal y social. La persona con síndrome de Down, al igual que cualquier otra, tiene una fuerte necesidad de ser aceptada, y los programas deportivos son un marco indiscutible para la integración social que consolida este tipo de aceptación.

La autoestima como aceptación de uno mismo es otra de las prioridades, para lo cual será indispensable el desarrollo del autocontrol, la cortesía y habilidades sociales, el respeto y la cooperación con los demás, etc.

A la larga, estas actividades posibilitan un acercamiento relacional mutuo y las personas con retraso mental gozan de un estímulo mayor al sentirse parte de la sociedad en la que están incorporadas.

Desarrollo y etapas evolutivas

Haciendo un pequeño esfuerzo, volvamos a los primeros días de vida de una persona. La primera respuesta del individuo a los estímulos del medio es el movimiento.

Muchos de los estudios sobre la aparición del lenguaje oral demuestran que el movimiento y el gesto preceden al lenguaje como intención comunicativa y que posibilitan la comunicación como tal. La experiencia sensorio-motriz constituye la base sobre la que cimentar los procesos intelectuales superiores.

A través del movimiento el niño aprende y, a partir de poder andar y correr, está en condiciones de explorar su entorno próximo y medio, de desarrollar el concepto de espacio, de conocer objetos, de establecer relaciones entre ellos y con él mismo, y todo ello, a través de la manipulación y el juego; " indispensable en la confirmación de la inteligencia (Piaget)".

En la persona con síndrome de Down, es frecuente la aparición de alteraciones y retrasos del desarrollo psicomotor; por eso se hace imprescindible el apoyo en el área de educación física.

Para el logro de este desarrollo y posterior mantenimiento, es necesario disponer de programas adecuados, basados fundamentalmente en actividades que tengan en cuenta el nivel de partida de cada sujeto y su tolerancia al ejercicio físico.

Inicialmente, el deporte debe ser ofrecido y entendido como juego.

Hacia los 4 años –o antes si el niño ya camina-debemos plantear el ejercicio como juegos a efectuar por placer, donde su protagonista –el niño- debe beneficiarse en favor de sí mismo, primero, y más delante en favor del entorno; de los que le observan.

A los 7 años existe tendencia al egocentrismo, su tendencia al Yo es muy manifiesta por lo que es difícil la realización de deportes en equipo. Y, si bien se debe fomentar los deportes individuales sobre todo, aquellos en los que él pueda hacerse sentir: carrera, salto, lanzamiento de pelota, etc., no por ello hay que evitar e inducirle periódicamente a los de equipo para ir preparándolo.

A partir de los 12 años el pensamiento del niño comienza a sentirse lógico. Su personalidad toma una nueva dimensión a esta edad y la motricidad se equilibra con el descubrimiento y realización de cosas que siente útiles. El deseo de deporte de equipo es la regla, comienza a sentir la presencia del amigo, aprende a respetarle, a relacionarse con él, a contar con él. Es el momento de dar menos importancia al deporte individual y practicar al máximo el deporte de equipo.

A partir de los 15 años, aproximadamente, nos encontramos ante el pensamiento más o menos consciente, la personalidad ya está más bien definida y presenta las relaciones típicas de adolescencia y sus respectivos conflictos internos.

Deportivamente es también un momento cumbre, es la edad del deporte que exige una enseñanza técnica del mismo y un interés altamente competitivo donde brillar.

La preparación al deporte

Es recomendable contactar primero con distintas Federaciones Deportivas, Clubes, y Asociaciones; elegir a gusto y serán los profesionales quienes orienten el programa de actividades a realizar; y en su caso, serán los especialistas en medicina deportiva quienes efectúen las exploraciones pertinentes para un control y seguimiento personal, además de algunos consejos prácticos que no se pueden olvidar:

El esfuerzo físico ha de adecuarse a la edad y al estado físico actual. Es importante entrenar la musculatura y potenciarla de manera progresiva.

Búsqueda de horarios adecuados a la práctica deportiva.

Sesiones de calentamiento para la flexibilidad en articulaciones y musculatura en general.

Correcta hidratación con ingestión de líquidos.

Alimentación equilibrada y tiempos de descanso.

La práctica deportiva en las personas con síndrome de Down ha de seguir los mismos patrones teniendo en cuenta que:

Toda persona tiene necesidades y deseos básicos para un adecuado crecimiento físico, mental, social y emocional. Las personas con necesidades educativas especiales sólo son distintas en la expresión de sus necesidades e intereses.

Procuremos dar la importancia que tiene el deporte en su faceta educativa y su contribución al pleno desarrollo armónico de la persona, gozando de las relaciones sociales establecidas con los otros, en el ejercicio de la práctica deportiva.