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Que empiecen a comer solos y sin ayuda, para ellos es importante y educativo

La autonomía personal y la integración social debe procurarse en las personas con síndrome de Down desde su nacimiento, y la alimentación constituye un importante campo en el que debemos trabajar con ese fin.

Desde que nace un bebé con síndrome de Down es preciso intentar por todos los medios que colabore en su alimentación.

A continuación estableceremos ciertas pautas que serán de gran ayuda para que los niños con síndrome de Down intervengan de forma activa en su propia alimentación.


Bebés recién nacidos

1º.- En los primeros meses es conveniente en vez de meterle en la boca el pecho o la tetina del biberón, debemos rozarle un poco la mejilla al lado de la boca para estimularle y que sea él el que busque el pecho o la tetina para conseguir el alimento.

2º.- Cuando se introduce la alimentación complementaria, como el puré y las frutas con la cucharilla, el niño debe permanecer incorporado en nuestro regazo y que sea él el que mueva la cabeza para buscar la cuchara y abra la boca, es decir, no debemos meterle la cuchara a la boca ni abrírsela a la fuerza con la misma, sino que él debe colaborar.


Bebés que ya han alcanzado la sedestación

1º. - En cuanto un niño con síndrome de Down alcanza la sedestación, debemos colocarlo sólo en una silla apropiada que le permita llegar a la mesa perfectamente durante todas las comidas.
Hasta hace poco tiempo se han venido utilizando las sillas altas, que sólo sirven durante los dos o tres primeros años, sin embargo ahora existen en el mercado unas sillas de madera que se gradúan en altura y que sirven desde que el niño empieza a mantenerse sentado hasta que es adulto.
También son muy prácticas unas sillas portátiles que se sujetan a la mesa para cuando salimos a comer fuera de casa o vamos de viaje, que se puede transportar fácilmente y de muy pequeño tamaño y permiten al niño estar a la misma altura del resto de la familia y demás comensales.

2º. - Una vez sentados en la mesa, se les ofrecerán los alimentos sólidos en un plato (miguitas de pan, jamón de york en trocitos, etc.), para que ellos puedan cogerlo con los dedos y se lo lleven a la boca.
Tal vez al principio haya que ayudarles desde el codo a realizar este movimiento.

3º.- El líquido que tomen acompañando la comida, o bien entre horas, se les ofrecerá en vasos especiales que disponen de una tapa y boquilla y dos asas (pueden ser "tente solos"), para que el líquido no se derrame aunque lo cojan con poco cuidado.
Al principio será preciso ayudarles un poco, pero inmediatamente podrán cogerlo ellos solos con sus dos manos.
Cuando el niño vaya adquiriendo más equilibrio y aprenda a tragar el liquido sin succionar, podrá presentársele el vaso sin tapa, aunque seguiremos usando el vaso de dos asas
Al final podrá utilizar vasos iguales que el resto de la familia, esto es, sin asas y de vidrio.

4º.- Poco a poco pondremos en su mano el tenedor y la cuchara (esta última puede ser adaptada con la forma curva para mayor comodidad).

En los primeros momentos llevaremos su mano para coger el alimento y le ayudaremos a que lleve su mano a la boca, después será preciso también ayudarle a coger el alimento o a pincharlo con el tenedor, y paulatinamente le iremos retirando esta ayuda, haciéndolo sólo desde el antebrazo, y al final desde el codo.

Por fin, únicamente participaremos en tomar el alimento, el resto lo hará él solo.

El siguiente paso es intentar que él solo pinche el alimento con el tenedor y se lo lleve a la boca.

Más dificultades plantea que llene la cuchara con comida y que no lo derrame al llevárselo a la boca. Para ayudar en esta tarea será preciso que los alimentos sean lo más espesos posible.

Todas estas pautas y recomendaciones llevan su tiempo y mucha paciencia, pero los resultados son apreciables a corto plazo y además les permite participar en las comidas familiares, como uno más, con todos los beneficios que eso conlleva.

La comida y la cena es un momento esencial para la comunicación en familia, no hay televisión y todos estamos sentados alrededor de la misma mesa.

Esta reunión es diaria y permite a cada miembro de la familia expresarse y transmitir a los demás sus vivencias del día. El niño con síndrome de Down escucha y quiere participar como un miembro más e intentará y conseguirá contar algo de lo que le haya sucedido, al igual que sus padres y hermanos. Además, aprenderá a esperar su turno para hablar.

Un niño acostumbrado a comer sólo y a permanecer sentado en la mesa, podrá participar sin dificultad alguna, en comidas fuera de casa, cumpleaños de sus compañeros del colegio y distintas celebraciones familiares, lo que en definitiva desemboca en que la vida social de la familia se desarrolle con toda normalidad.