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¿Qué podemos hacer para que no se nos escapen los episodios de dolor?

• Vigilar los signos más sutiles:

Un gesto, una indicación, una frase dicha de modo diferente, sudar por ninguna razón aparente, tener la pierna de modo diferente: todos estos pueden ser signos que habrá que tener presente. Y puede que haya más que usted los haya observado también.

• Vigilar los cambios de conducta:

El dolor puede expresarse a veces como un cambio de conducta. Cuando enseño a estudiantes de medicina o a residentes, siempre destaco que un cambio de conducta ha de ser considerado como una forma de comunicación. Esto es verdad hasta cierto punto para todos nosotros. Las personas con síndrome de Down no son diferentes. Sin embargo, pueden tener limitaciones en su capacidad para comunicarse verbalmente o no verbalmente, por lo que puede que terminen por hacerlo mediante un cambio en su conducta. Unas veces desarrollando menos actividad, otras en cambio más, o recabando mayor atención o menor atención, o mostrando tristeza, ira, inestabilidad emocional, menor emoción, u otras muchas maneras.

• Considere la posibilidad de que una persona con síndrome de Down pueda tener menor capacidad para percibir el dolor. Si mantenemos la vigilancia de alguien en el que parece existir una pequeña enfermedad, no se nos pasará por alto algo que pueda ser más preocupante. Si el dolor persiste más de lo esperado, o aparecen otros síntomas que sugieren que ocurre algo más serio aunque la persona se queje poco, será el momento de hacer nuevas exploraciones. Si recordamos estas pocas ideas sobre la comunicación, nos ayudará a evitar que pasemos por alto episodios que cursan con dolor.

• La menor capacidad para comunicar sus síntomas puede ser la causa real de que la persona con síndrome de Down muestre un aumento del umbral del dolor, es decir, parezca tener menor sensibilidad al dolor.

• La menor capacidad para comunicar puede inducirnos a una falsa interpretación de los síntomas. ¿Cuáles son las consecuencias?

• Puede que la tolerancia al dolor sea o no sea inferior. En cualquier caso, si apreciamos cambios en la conducta y hemos de valorarlos, será importante que consideremos siempre la posibilidad de que existan problemas físicos, y tengamos muy en cuenta su estado de salud.

• Comunicación: consideremos las manifestaciones de los cambios de conducta como instrumentos potenciales de comunicación (del dolor físico y del psíquico). 

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Nota. El contenido de este artículo está parcialmente basado en el trabajo:
Mafrica F, Schifiliti D, Fodale V. Pain in Down’s Syndrome (The Scientific World Journal (2006) 6, 140-147.