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Compromiso

Todos los hijos tienen derecho a dejar un día el hogar de sus padres. La reivindicación del derecho a una relación estable de pareja se convierte así en reivindicación del discapacitado intelectual como sujeto; su supresión es también anulación del sujeto con discapacidad intelectual. En la posibilidad de disfrutar de una vida de pareja se juega, por tanto, su realización como persona. En la actualidad se habla mucho de la calidad de vida, pero se suele dejar fuera lo verdaderamente cualitativo; en casos extremos se llega al olvido de dimensiones esenciales y delicadas de la vida, con la consiguiente pérdida de nivel, lo cual a veces no se aprecia con suficiente claridad porque las valoraciones vigentes en la sociedad no lo permiten. Debemos ser más creativos en nuestro compromiso de proporcionar alternativas de alojamiento a las parejas que quieran estar juntas: ¿apartamentos con servicios comunes, como estamos desarrollando para las personas de la Tercera Edad, por ejemplo?

"Es posible que necesite algún apoyo y orientación, pero la necesidad de ayuda no debe negarle su derecho a una vida de relación social, de comunicación interpersonal y de compensación afectiva. Si requieren nuestra ayuda y la solicitan en algo tan fundamental para la persona, padres y profesionales estamos obligados a prestársela. Al igual que promovemos el empleo especial y la actividad ocupacional, porque estamos convencidos de que es bueno para las personas con deficiencia, lo reconocemos como uno de sus derechos y ayudamos a su cumplimiento, no sé por qué apenas tenemos matrimonios protegidos y por qué no les ayudamos a conseguir una vida de relación adecuada y satisfactoria, de forma que su desarrollo personal se vea favorecido y su condición de ser humano enriquecida" (3)

En este mundo moderno, tan complejo, tan lleno de sorpresas, tan rápido, en el que se suceden como nunca los contactos entre las personas, las relaciones humanas se mueven a nivel superficial y el individualismo se está convirtiendo en el rey del espacio cultural; en el que uno persigue sueños de pasiones eternas, pero se conforma con amores efímeros, un amor kleenex que se tira después de usar; amores que no duran, amores pasajeros, amores conformistas; en el que el amor soluble ha sustituido al amor absoluto y los lazos de reciprocidad se debilitan a pasos agigantados, puede que el amor vivido por la personas con síndrome de Down sea una pequeña luz, un ventanuco para que entren libremente el aire renovador y la luz necesarios para alentar y animar la dignidad humana en cada hombre y mujer que vienen a la vida fruto del amor y destinados a amar. Aquí se juega y se realiza la verdadera integración y normalización.

Por último, quiero dar una pequeña noticia: espero que antes de finalizar el año pueda estar en la calle el "Manual de Educación Sexual para Personas con Discapacidad Intelectual" en el que más de 20 profesionales de los centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en España llevan trabajando durante dos años bajo mi coordinación. En él se intenta dar respuestas más concretas a todos estas preguntas cotidianas. A ver si lo conseguimos.